EL AYUNO EN EL CRECIMIENTO MUSCULAR

EL AYUNO OCASIONAL EN EL CRECIMIENTO MUSCULAR

EL AYUNO OCASIONAL EN EL CRECIMIENTO MUSCULAR

 

POR Michael Rudolph

 

El gran genetista del siglo XX, T.G. Dobzhansky, escribió un ensayo titulado “En la biología nada tiene sentido si no es a la luz de la evolución”.

 

Sin duda alguna el Dr. Dobzhansky tenía razón, pues el concepto de evolución por selección natural ha mejorado tremendamente el campo de la biología facilitando algunos de los descubrimientos más importantes en biomedicina.

 

También imparte una visión más profunda en muchos aspectos divergentes de la vida, entre ellos el proceso del crecimiento muscular, donde como en muchas otras revelaciones descubiertas por la evolución, también elucida observaciones inesperadas.

 

Esta visión inesperada apoya el uso de un protocolo nutricional que antes se pensaba que solamente aceleraba la pérdida de peso. Sin embargo la teoría evolucionaria sugiere que esta estrategia nutricional también promueve ganancias considerables en la musculatura.

 

Estoy seguro que debes estar preguntándote de qué se trata este plan nutricional, pero antes déjame explicarte cómo el análisis evolucionario del crecimiento muscular apoya el uso de esta estrategia nutricional para aumentar el tamaño muscular.

 

Los primeros humanos, hace unos 100 mil años, gastaban muchísima energía cazando sus alimentos. La complejidad asociada con la captura de su comida normalmente implicaba periodos con bajo abastecimiento de alimentos.

 

La cantidad limitada de comida, combinado con el alto costo de energía de la caza, puso a los genomas bajo presión evolucionaria colocándole una prima a la energía. Como la caza era una forma efectiva de obtener comida como fuente de energía, se le suministraba energía al sistema muscular por medio de muchos otros procesos que consumen energía en el cuerpo.

 

Este abastecimiento continuo de energía a los músculos mantenía la función del sistema muscular, y por lo tanto la habilidad de cazar.

 

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El sistema muscular también respondió a la presión evolucionaria de la escasez de alimentos a corto plazo, aumentando la respuesta anabólica en el tejido muscular especialmente cuando la comida era consumida inmediatamente después de cazar.

 

Esta respuesta anabólica mejorada proporcionaría el beneficio evolucionario de incrementar el tamaño de los músculos para mejorar la función de los mismos y darles una mayor capacidad para las futuras cazas. Obviamente esto aumentaría la posibilidad de capturar alimentos por energía, lo que mejoró probabilidad de supervivencia y la habilidad de que estos genes mejoradores del músculo pasaran a la próxima generación.

 

La evolución ocurre a una velocidad muy lenta, los humanos modernos no han cambiado mucho genéticamente si se comparan con los primeros humanos. Consecuentemente el genoma del humano moderno suministra energía al tejido muscular durante periodos de escasez de alimentos y mejoran la respuesta anabólica a la alimentación.

 

Este punto de vista evolucionario indica que la reducción periódica en la ingesta de calorías, seguido de alimentación, estimula un mecanismo evolucionario que promueve una mejor función muscular e hipertrofia.

 

Como resultado, los humanos modernos pueden explotar este enfoque nutricional conocido como ayuno ocasional para aumentar la fuerza y tamaño de los músculos. El consumo de 600 calorías por día, durante dos o tres días seguido por periodos de ingesta normal de calorías, ha venido ganando popularidad, pues imita el ciclo de consumo anteriormente explicado. Además hay evidencia que indica que el ayuno ocasional promueve la pérdida de peso y mejora el tamaño y desempeño de los músculos.

 

La AMPK es la principal molécula reguladora de energía en el cuerpo y es el ejemplo prototipo de un gen que ha sido fuertemente influenciado por la presión evolucionaria para aumentar el abastecimiento de energía en el músculo para una función mejorada cuando los niveles de energía están cíclicamente bajos.

 

De nuevo, si bien puede parecer contraproducente suministrar energía al tejido muscular cuando los niveles de energía están bajos, desde una perspectiva evolucionaria tiene mucho sentido, pues el tejido muscular les habilitó a los primeros humanos la habilidad de adquirir alimentos.

 

Los estudios han mostrado que el ayuno ocasional activa la molécula reguladora de energía en el cuerpo (AMPK), misma que  actúa directamente aumentando la energía en las células del músculo, activando procesos que producen energía como la glicólisis y oxidación de ácidos grasos, que le suministran energía a los músculos. Adicionalmente, en respuesta a un nivel de energía bajo, la molécula reguladora de energía en el cuerpo (AMPK) estimula la translocación de transportadores de glucosa en la célula del músculo, donde se convierte en energía para sostener la función muscular.

 

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Como lo mencionamos anteriormente, el ayuno ocasional es una forma efectiva de quemar la grasa corporal. Sin embargo, otra ventaja de este método es la mejora del crecimiento muscular.

 

Esto se debe a que este tipo de ayuno reduce el consumo calórico por un corto periodo, lo que impulsa la respuesta evolucionaria del anabolismo muscular. Esta respuesta mejoradora de la musculatura ocurre porque el ayuno ocasional, especialmente cuando se combina con ejercicio, disminuye potencialmente las reservas de grasa intramuscular.

 

La disminución de la grasa en el tejido muscular ha mostrado mejorar la respuesta de la célula muscular a la hormona anabólica insulina que aumenta drásticamente la síntesis de proteína muscular, apoyando un mejor crecimiento de los músculos.

 

El ayuno esporádico sólo promueve la respuesta anabólica a la insulina, sino que también regula indirectamente los niveles de testosterona, modulando así la hormona leptina.

 

La leptina es una hormona secretada por las células de grasa que normalmente funciona como una señal al cerebro, indicándole que ya no sienta apetito, especialmente después de comer. Estudios recientes han mostrado que la leptina también tiene la habilidad de reducir la producción de testosterona.

 

En un estudio se mostró que ratones tratados con leptina tuvieron una disminución en la producción de testosterona en respuesta a la gonadotropina coriónica humana (hCG). La hCG imita la función de la sustancia natural estimuladora de testosterona conocida como hormona luteinizante (HL), este resultado implica que la leptina inhibe la habilidad de la HL para estimular la producción de testosterona.

 

Individuos con gran cantidad de grasa corporal tienen altos niveles de leptina. Una forma extremadamente efectiva de reducir la leptina y estimular la testosterona, es reducir la grasa corporal con el método de ayuno ocasional.

 

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Este efecto se mostró claramente en un estudio en el que el ayuno causó una rápida disminución en la grasa corporal y niveles circulantes de leptina, lo que estimularía la producción de testosterona para un ambiente más anabólico que apoya un crecimiento muscular superior.

 

EN CONCLUSIÓN

 

Desde una perspectiva evolucionaria, el ayuno ocasional se asemeja a los patrones de consumo de alimentos de los primeros humanos. Esta similitud estimula mecanismos mejoradores de la musculatura que se han conservado durante siglos hasta los humanos modernos.

 

Sin el uso del análisis evolucionario, la conexión entre el ayuno ocasional y el crecimiento muscular no habría podido ser entendido con tanta profundidad.

 

Basándome en la extraordinaria capacidad de hacer estas conexiones, sólo puedo imaginarme al genial T.G Dobzhansky estando de acuerdo conmigo en que “nada en el físicoculturismo tiene sentido, a no ser a luz de la evolución”.

 

REFERENCIAS:

 

– Kroeger CM, Klempel MC, Bhutani S, Trepanowski JF, Tangey CC and Varady KA (2012). Improvement in coronary heart disease risk factors during an intermittent fasting/calorie restriction regimen: relationship to adipokine modulations. Nutr Met (Lond) 9,98.

– Ayala, FJ. (1977). “Nothing in biology makes sense except in the light of evolution”: Theodosius Dobzhansky: 1900-1975. J Hered 68, 3-10.

-Northcott JM, Yeganeh A, Taylor CG, Zahradka P, and Wigle JT (2012). Adipokines and the cardiovascular system: mechanism mediating health and disease. Can J Physiol Pharmacol 90, 1029-1059

-Kornmann B, Nieschalg E, Zitzmann M, Gromoll J, Simoni M, and von Eckardstein S. (2009). Body fat content and testosterone pharmacokinetics determine gonadotropin suppression after intramuscular injections of testosterone preparations in normal men. J Androl 30, 602-613.

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