EL SUEÑO, EL DESAYUNO Y EL PLAN DIETARIO 40-30-30 DEL DR. SEARS - USA

EL SUEÑO, EL DESAYUNO Y EL PLAN DIETARIO 40-30-30 DEL DR. SEARS

EL SUEÑO, EL DESAYUNO Y EL PLAN DIETARIO 40-30-30 DEL DR. SEARS

 

POR Dan Gwartney

Sin intención, muchos americanos se han convertido en masoquistas del metabolismo. Tomemos como ejemplo el sueño, la acción más simple y natural (o inacción) del repertorio del comportamiento humano. Hemos encontrado la forma de desordenarlo.

Muchos estudios han demostrado que la falta de sueño crónico tiene como resultado cambios endócrinos que promueven la obesidad.

Incluso aquéllos que son conscientes de su peso o intentan de forma activa perder peso, se han desviado del patrón de alimentación tradicional. La llegada del “pastoreo” o una alimentación más frecuente se ha convertido en el consejo de vanguardia de los gurús relacionados con la pérdida de peso, conocido en parte por el reconocimiento del rol de una concentración de insulina elevada junto con el almacenamiento de grasas. El objetivo bien direccionado de consumir 6 ó más comidas por día, consiste en moderar la secreción de insulina del páncreas mediante las comidas.

Prevenir picos altos de insulina permite a las células grasas liberar las grasas almacenadas y reducir la cantidad almacenada. Los músculos y otros tejidos continúan utilizando ácidos grasos para obtener energía, en lugar de quemar un exceso de azúcar.

A pesar del éxito experimentado por aquéllos que siguen este plan de comidas de alta frecuencia, otros sólo consideran que comen más o simplemente no ven ningún cambio en su peso.

Asimismo, elecciones equivocadas de comida, es otra forma de sabotaje. Es fácil encontrar una comida que refleje el desayuno, almuerzo o cena. Sin embargo, existen pocas elecciones prácticas para un segundo desayuno, almuerzo o té de la tarde.

Muchas personas no han podido bajar de peso mediante la sustitución de una comida de mayor calidad (fruta fresca, huevos, etc.) por un sustituto conveniente y portátil que consista de carbohidratos altos en glucemia (ej., panecillos, barras de energía bajas en proteínas, jugos basados en jarabe de maíz).

El poder de la proteína es evidente para controlar el apetito al proveer una mayor saciedad y un menor tiempo dedicado a pensar en comida. Como menciona Barry Sears, en su Zone Diet®, la hormona dominante en la pérdida de grasas, es la insulina.

Francamente, el plan dietario 40/30/30, del Dr. Sears, parece ser el adecuado para los principiantes y el más completo. ¿Comer como un granjero o como un hobbit? Depende solamente del individuo.

El desayuno es la comida más importante del día; toma 15 minutos de siesta; duerme correctamente; y como Pink Floyd canta: “¿Cómo puedes tener un postre, si no respetas tus comidas?”.

REFERENCIAS:

1.Tsatsoulis A, Fountoulakis S. The protective role of exercise on stress system dysregulation and

comorbidities. Ann NY Acad Sci 2006 Nov; 1083: 196- 213.

2.Balbo M, Leproult R, et al. Impact of sleep and its disturbances on hypothalamo-pituitary-adrenal axis activity. Int J Endocrinol 2010;2010:759234. Epub 2010 Jun 9.

3.Nishiura C, Noguchi J, et al. Dietary patterns only partially explain the effect of short sleep duration on the incidence of obesity. Sleep, 2010 Jun 1;33(6):753-7.

4.Patel SR. Reduced sleep as an obesity risk factor. Obes Rev, 2009 Nov;10 Suppl 2:61-8.

5.Louis-Sylvestre J, Lluch A, et al. Highlighting the positive impact of increasing feeding frequency

on metabolism and weight management. Forum Nutr,2003;56:126-8.

6.Drummond SE, Crombie NE, et al. Evidence that eating frequency is inversely related to body

weight status in male, but not female, non-obese adults reporting valid dietary intakes. Int J Obes Relat Metab Disord, 1998 Feb;22(2):105-12.

Comentarios: