ENZIMAS Y HORMONAS PARA LA PERDIDA DE PESO - USA

ENZIMAS Y HORMONAS PARA LA PERDIDA DE PESO

  • Por: mdlatino
  • marzo 14, 2018
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ENZIMAS Y HORMONAS PARA LA PERDIDA DE PESO

ENZIMAS Y HORMONAS PARA LA PERDIDA DE PESO

 

POR DANIEL GWARTNEY, M.D.

La pérdida de grasa también está bajo el control de receptores y enzimas en las células de grasa. Si bien el almacenamiento de la grasa ocurre cuando nos alimentamos, al estar expuestos a altas cantidades de azúcar en la sangre, insulina y en estado de reposo, la degradación de la grasa ocurre en ayunas o en estado hipoglucémico, bajo la influencia de hormonas reguladoras y durante actividad o estrés.

Existen un gran número de enzimas implicadas en el proceso en el que las células de grasa degradan a los triglicéridos almacenados antes de enviar el ácido graso y el glicerol al torrente sanguíneo.5 Sin embargo, las señales de este proceso llegan a través de la circulación al interactuar con receptores específicos. Las reservas de grasa responden a la insulina, y existe un número de hormonas que se oponen a la acción de la misma: glucagón, cortisol, epinefrina y adrenalina, péptido natriurético y hormona de crecimiento. Al cuerpo no le preocupa mucho si se le marcan los abdominales, pero cuando las concentraciones de glucosa están demasiado bajas (el cerebro es altamente dependiente de la glucosa), estas hormonas protectoras son enviadas para recolectar energía y nutrir al cerebro. Muchos otros tejidos pueden usar los ácidos grasos como energía, de hecho, algunos prefieren quemar grasa que azúcar (ej., el corazón). Por lo tanto, la grasa almacenada es liberada para ser usada por el hígado, músculos, corazón y otros órganos; esto le “guarda” la glucosa disponible al cerebro. Además, las hormonas reguladoras tienden a degradar proteínas musculares para liberar aminoácidos en la sangre. Ciertos aminoácidos pueden convertirse en glucosa, mientras que otros se convierten en cetonas, las cuales son usadas por varios tejidos.

Una hormona que juega un papel primordial en la pérdida de grasa se reduce durante periodos de ayuno prolongado, la hormona tiroidea. Las personas que realizan una dieta prolongada muy baja en calorías reducen el gasto energético total (calorías diarias quemadas) en este proceso.6

El ayuno no necesariamente debe durar días. Algunas personas promueven días alternados de ayuno (o muy bajo consumo de calorías) para incrementar el uso de la grasa almacenada.7 El ayuno puede referirse a cualquier periodo lo suficientemente largo entre comidas donde la disponibilidad de nutrientes y respuestas hormonales y metabólicas subsecuentes disminuye. La mayoría de las personas se despierta en las mañanas en ayunas, después de pasar ocho horas o más sin comer. Para la gente que come varias veces al día es el único periodo de ayuno durante el día.

Algunas personas hacen ejercicios aeróbicos de baja intensidad bien temprano en la mañana para aumentar la liberación de grasa de los adipocitos y quemar las calorías disponibles en los músculos activos. Es importante evitar el ejercicio prolongado o de alta intensidad si se está en ayunas pues esto podría llevar a una considerable pérdida muscular (catabolismo).8 Adicionalmente, los suplementos “termogénicos” pueden usarse, puesto que activan la tasa de quema de calorías en los músculos y el tejido de grasa marrón.

Un compuesto presente en las hojas de oliva ha demostrado tener algún potencial en este campo, pues puede aumentar el desacoplamiento, un proceso que aumenta la oxidación de ácidos grasos (quema) en los músculos y la grasa marrón.

 

CÓMO SE COMUNICAN LAS CÉLULAS MARRONES CON EL CEREBRO

Es importante entender que las células de grasa no son una simple bolsa plástica; se comunican con el cerebro y otros tejidos del cuerpo para reportar las reservas de grasa y la salud en general. Cuando crecen demasiado el mensaje cambia, en vez de promover patrones de apetito, comida y funciones saludables, pasa a ser un estado de enfermedades crónicas que resultan en bajo metabolismo, disfunciones hormonales, alimentación en exceso y un estado inflamatorio que aumenta el daño debido a los numerosos procesos paralelos que suceden en el cuerpo.9

Las células de grasa liberan dos adipoquinas llamadas leptina y adiponectina.10 En un estado saludable, con un peso corporal normal, la leptina señala la cantidad de energía almacenada disponible. Es importante que el cuerpo sepa que tiene los tanques “llenos” antes de embarcarse en algo metabólicamente exigente como la construcción de músculos, un embarazo o dejar de comer. La leptina realiza esta función a través de tractos y receptores específicos en el cerebro.

La gente obesa no tiene deficiencia de leptina, más bien son resistentes a ella. Como ocurre con la insulina, mantienen una concentración elevada de leptina en el torrente sanguíneo debido al tamaño de su masa de grasa. Cuando la señal de leptina está siempre “activa” el cuerpo aprende a ignorarla. Como resultado, se reduce la tasa metabólica (menos quema de calorías), se siente hambre constantemente y se perjudica la fertilidad y otras funciones.

La adiponectina es una adipoquina separada que en realidad señala cambios saludables, tales como un aumento en la sensibilidad a la insulina. A diferencia de la leptina, que aumenta cuando la masa se incrementa, las concentraciones de adiponectina disminuyen cuando las células de grasa se vuelven hipertróficas, esto significa que las células de grasa están avisando que algo no está funcionando bien e intentan desviar las calorías de los lugares de almacenamiento, lo que resulta en una deposición ectópica. La grasa ectópica es el punto de partida para la disfunción metabólica del hígado, músculos, arterias, etc.

Es difícil tratar de “engañar” a las células de grasa diciéndoles que algo es saludable cuando en realidad no lo es, el cuerpo no miente, tiene esa función; sin embargo, recuerda que aún una pérdida de peso moderada está asociada con mejoras.

La terapia con leptina fue una desilusión, pues la gente que necesita sus efectos (con rarísimas excepciones) es resistente y no deficiente de esta hormona. Una posibilidad que puede recuperar algo de la señal de la leptina es la administración de una hormona secundaria llamada MSH, desarrollada bajo el nombre “melanotan II” con fragmentos más específicos de esa hormona. El MSH es la hormona del “bronceado” producida en la piel, pero es también activa en el cerebro. ¿Un obeso podría beneficiarse de niveles seguros de exposición a los rayos UV para inducir la producción de MSH en la piel? Es posible, pero el efecto sería limitado.

 

Referencias:

7. Bhutani S, Klempel MC, et al. Alternate day fasting and endurance exercise combine to reduce body weight and favorable alter plasma lipids in obese humans. Obesity 2013; 21:1370-9.

8. Kasperek GJ, Snider RD. Effect of exercise intensity and starvation on activation of branched chain keto acid dehydrogenase by exercise. Am J Physiol 1987; 252:E33-7.

9. Laurencikiene J, Skurk T, et al. Regulation of lipolysis in small and large fat cells of the same subject. J Clin Endoc Metab 2011; 96:E2045-9.

 

 

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