ESTIMULA EL CRECIMIENTO MUSCULAR CON ÁCIDO FOSFATÍDICO - USA

ESTIMULA EL CRECIMIENTO MUSCULAR CON ÁCIDO FOSFATÍDICO

ESTIMULA EL CRECIMIENTO MUSCULAR CON ÁCIDO FOSFATÍDICO

 

 

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POR MICHAEL RUDOLPH SENIOR SCIENCE EDITOR

 

El ácido fosfatídico (PA) es un compuesto que consiste de una base de glicerol con dos cadenas de ácidos grasos vinculados al primero y segundo átomos de carbono y un grupo de fosfato unido al tercer átomo de carbono en la base de glicerol. El PA es un fosfolípido típicamente incrustado en las membranas de las células, donde funciona como mensajero implicado en diferentes cascadas de señalización celular.1 Por esta capacidad, el PA puede provocar una respuesta anabólica en las células musculares.

De hecho, se piensa que la contracción muscular activa ciertas enzimas que bio- sintetizan PA en las células musculares, aumentando efectivamente los niveles de este ácido y activando la síntesis de proteína estimulada por el mTOR, lo cual promueve el crecimiento muscular. Hay diversos estudios que demuestran este efecto, uno de ellos, conducido por Cleland et al.2 mostró que la contracción muscular estimulada eléctricamente en ratones tuvo un aumento doble en las concentraciones de PA. Otro estudio, de O ́Neil et al.3 demostró que las elevaciones en PA ocurren como respuesta a las concentraciones excéntricas y esta elevación activa la señalización de mTOR por más de 12 horas.

El consumo oral de PA también ha mostrado aumentar la concentración de PA en el plasma 30 minutos después de su ingesta, además de permanecer elevado por hasta siete horas.4 La elevación de PA en el organismo después de la suplementación oral combinado con su producción endógena por el entrenamiento con pesas, debe resultar en una mayor hipertrofia muscular comparado con el entrenamiento por sí solo.

 

PA ESTIMULA EL CRECIMIENTO Y LA FUERZA MUSCULAR

Debido al potencial de la suplementación de PA para el crecimiento muscular, diversos grupos han investigado su capacidad para desarrollar la musculatura. Un estudio de Hoffman et al.5 observó la influencia que el PA derivado de la soya tiene en el crecimiento y fuerza muscular en sujetos que tenían experiencia en levantamiento de pesas. Los sujetos fueron divididos en dos grupos, un grupo recibió 750 ml de PA al día mientras que el otro recibió un placebo. Durante el experimento, cada sujeto levantó pesas cuatro días a la semana a 70% de su repetición máxima (1RM). Todos los levantamientos se realizaron por un periodo de 8 semanas, a cada sujeto se le midió la fuerza y la composición corporal al final del periodo experimental. Los resultados mostraron que los sujetos que ingirieron PA mostraron 12.7% de aumento en la fuerza en las sentadillas y 2.6% de aumento en la masa muscular, mientras que los sujetos que consumieron el placebo mostraron solo 9.3% de aumento en la fuerza en las sentadillas y 0.1% de cambio en la masa muscular. Los resultados de este estudio indican que la ingesta de PA combinado con entrenamiento con pesas mejora el tamaño y la fuerza.

 

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PA DERIVADO DE LA SOYA ESTIMULA POTENCIALMENTE EL CRECIMIENTO MUSCULAR

El PA juega un papel fundamental en la estimulación del mTOR, pero las diferentes fuentes de PA, como la soya y el huevo, tienen formaciones químicas diferentes, con niveles diversos de ácidos grasos saturados e insaturados en la primera y segunda posición en su base de glicerol. Esta variación en la composición química del PA podría influir en el impacto sobre el crecimiento muscular. Algunos estudios sugieren que el PA con un ácido graso saturado y uno insaturado, como la soya, es más propenso a promover eventos de señalización celular tales como crecimiento muscular activado por el mTOR, comparado con el PA contenido en dos ácidos grasos saturados (como el PA derivado del huevo), el cual es aparentemente más inerte biomecanicamente como compuesto señalizador.6

Para buscar formas de PA más eficientes para el desarrollo muscular, un estudio de Joy et al.7 observó los diferentes impactos de diversos tipos de fosfolípidos en el crecimiento y fuerza muscular, incluyendo el PA derivado del huevo y la soya. El estudio involucró dos experimentos independientes, en el primero se analizó la habilidad del PA derivado de la soya y el huevo en activar el mTOR en células musculares aisladas en un tubo de ensayo, y el segundo experimentó observó la tasa de crecimiento muscular en humanos que consumieron 750 mg de PA derivado de la soya mientras siguieron un protocolo de entrenamiento con pesas por ocho semanas.

En el primer experimento conducido por Joy et al., los investigadores encontraron que de todos los fosfolípidos estudiados, el PA de la soya promovió el mayor aumento en la actividad de mTOR. El segundo experimento validó estos hallazgos pues el PA de la soya produjo un aumento considerable en la masa muscular (2.5 kilos) comparado con el grupo que consumió un placebo. El experimento también mostró un aumento significativo en la fuerza del press de pierna (52 kg) en el grupo que consumió el suplemento frente a solo 21 kg en el grupo que tomó el placebo.

 

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PA EVITA LA DEGRADACIÓN MUSCULAR

La capacidad del PA de estimular el crecimiento muscular puede deberse a su habilidad de inhibir la degradación de las proteínas musculares, lo cual conlleva a la hipertrofia, pues la disminución en la degradación de proteínas tiende a aumentar los niveles de proteína muscular, promoviendo el crecimiento. La primera indicación de que el PA podría inhibir la degradación de proteínas viene de un estudio que muestra que al aumentar la cantidad de PLD1 (una de las enzimas que sintetiza PA en el cuerpo) en células musculares aisladas aumentan los niveles de PA. Esto reduce la expresión de una serie de genes que promueven la degradación de las proteínas musculares.8 Este estudio también demostró que los mismos genes que degradan la musculatura puede desactivarse al exponer las células musculares directamente al PA.

Algunos genes involucrados en la vía de degradación de proteínas que se desactivan con el PA pueden reactivarse nuevamente con la poderosa molécula que disminuye el tamaño de los músculos: la miostatina. Esto sugiere que el PA pudiera frustrar parte del efecto negativo de la miostatina en el crecimiento muscular.

Estos resultados son intrigantes y requieren de experimentación adicional, pues los efectos anti catabólicos del PA solo pudieron mostrarse en células musculares in vitro. Para confirmar estos hallazgos en humanos es necesario que se realicen más estudios.

En resumen, la ciencia indica que el PA aumenta la masa muscular al activar la enzima mTOR y reducir potencialmente la degradación de proteínas musculares. Este impacto dual del PA en los niveles de proteínas muscular es una ventaja para el crecimiento de los músculos pues no solo representa una forma efectiva de promover la síntesis de proteína sino también mitiga la influencia catabólica que el entrenamiento con pesas tiene en el tejido.

La influencia positiva del PA es aún más pronunciada cuando el uso del su- plemento se coordina con las sesiones de entrenamiento con pesas. El protocolo de suplementación óptimo de PA debe incluir al menos 750 mg de PA derivado de la soya inmediatamente después
de entrenar con pesas visto que está disponible 30 minutos después de su ingesta oral y permanece disponible por al menos siete horas. Obviamente, este periodo de siete horas es cuando el efecto catabólico del entrenamiento está en su pico más alto y debe inhibirse lo más pronto posible para minimizar la pérdida muscular.

Durante la mayor parte de su carrera Michael Rudolph ha estado en el mundo del ejercicio como atleta (jugó fútbol americano en la Universidad Hofstra), entrenador personal y científico investigador (posee una licenciatura en Ciencias Deportivas de la Universidad de Hofstra y un PhD en Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Stony Brook). Después de obtener su PhD, Michael investigó la biología molecular del ejercicio en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard y de Columbia durante 8 años. Esta investigación contribuyó a entender la función e importancia del sensor de energía celular AMPK – llevando a numerosas publicaciones en prestigiosas revistas incluyendo la revista Nature. Michael actualmente trabaja en el Centro de Biología Estructural de Nueva York, en el Departamento de Defensa desarrollando un proyecto de seguridad nacional.

 

 

 

Referencias:
1. Wang X, Devaiah SP, et al. Signaling functions of phosphatidic acid. Prog Lipid Res 2006; 45, 250-278.

2. Cleland PJ, Appleby GJ, et al. Exercise-induced translocation of protein kinase C and production of diacylglycerol and phosphatidic acid in rat skeletal muscle in vivo. Relationship to changes in glucose transport. J Biol Chem 1989;264, 17704-17711.

3. O’Neil TK, Duffy LR, et al. The role of phosphoinositide 3-kinase and phosphatidic acid in the regulation of mammalian target of rapamycin following eccentric contractions. J Physiol 2009;587, 3691-3701.

4. Purpura M, Jager R, et al. Effect of oral administration of soy-derived phosphatidic acid on concentrations of phosphatidic acid and lyso- phosphatidic acid molecular species in human plasma. J Int Soc Sports Nutr 2013;10, 22.

5. Hoffman JR, Stout JR, et al. Efficacy of phosphatidic acid ingestion on lean body mass, muscle thickness and strength gains in resistance- trained men. J Int Soc Sports Nutr 2012;9, 47.

6. Foster DA. Regulation of mTOR by phosphatidic acid? Cancer Res 2007;67, 1-4.

7. Joy JM, Gundermann DM, et al. Phosphatidic acid enhances mTOR signaling and resistance exercise induced hypertrophy. Nutr Metab (Lond) 2014;11, 29.

8. Jaafar R, De Larichaudy J, et al. Phospholipase D regulates the size of skeletal muscle cells through the activation of mTOR signaling. Cell Commun Signal 2013;11, 55.

 

 

 

 

 

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