INSULINA ¿AMIGA O ENEMIGA DEL FISICOCULTURISTA? (PARTE 1) - USA

INSULINA ¿AMIGA O ENEMIGA DEL FISICOCULTURISTA? (PARTE 1)

INSULINA ¿AMIGA O ENEMIGA DEL FISICOCULTURISTA? (PARTE 1)

INSULINA ¿AMIGA O ENEMIGA DEL FISICOCULTURISTA? (PARTE 1)

 

Por: Michael J. Rudolph, Ph.D Senior Science Editor

La insulina es una hormona sumamente anabólica con capacidad de aumentar drásticamente la síntesis proteica muscular, lo cual fomenta el crecimiento de los músculos.1 La insulina logra este efecto desarrollador de musculatura al unir el receptor de insulina y originar una cascada de eventos señalizadores que al final activan la enzima mTOR, la cual produce síntesis proteica en las células musculares y genera hipertrofia muscular.2,3 Debido a esta capacidad extraordinaria de desarrollar musculatura, la insulina ya es una herramienta importante para desarrollar músculos dentro del arsenal de los fisicoculturistas. Sin embargo, si bien el uso de insulina puede ayudar a que una persona agregue masa, hay varios efectos adversos asociados a ella. Pérdida de tejido y fuerza muscular

A pesar de que la insulina puede parecer la droga ideal para desarrollar musculatura, hace más que solo aumentar la síntesis proteica dentro de las células musculares. Cuando la insulina une el receptor de insulina, también regula el metabolismo de hidratos de carbono en el organismo al hacer que las células del hígado, de los músculos y del tejido adiposo absorban glucosa de la sangre y la almacenen como glucógeno. Si bien la absorción de glucosa por el tejido muscular suministra energía para la contracción de los músculos y puede ser muy buena para el crecimiento muscular, demasiada glucosa estimulada por la insulina puede ser perjudicial y producir efectos hipoglucémicos que van de convulsiones a pérdida de la conciencia.4

Además, el uso de insulina sin una cantidad suficiente de hidratos de carbono puede hacer que el tejido muscular se degrade lo cual produce pérdida de masa muscular. Esta pérdida de masa muscular ocurre principalmente porque la insulina evita el uso de grasa acumulada como fuente de energía, lo que hace que aumente la preferencia del organismo por la glucosa como fuente de energía. Si se consume insulina sin una cantidad suficiente de hidratos de carbono, las células de los músculos no podrán usar grasa ni glucosa para obtener energía de una fuente alternativa. Cuando no puede acceder a la grasa y no hay glucosa, el organismo empieza a descomponer el tejido muscular convirtiéndolo en aminoácidos para obtener energía, lo que causa al final pérdida de tejido muscular y fuerza.

La insulina se conoce por ser la hormona más anabólica debido a que promueve varios procesos anabólicos, tales como síntesis proteica muscular además de biosíntesis de glucógeno proveniente de la glucosa, ambos procesos son buscados por los culturistas y levantadores de pesas porque conducen a un mayor tamaño muscular además de depósitos más grandes de energía para contracciones musculares prolongadas, respectivamente. Sin embargo, la insulina también promueve el proceso anabólico de biosíntesis de ácidos grasos en triglicéridos. La insulina hace esto mediante el aumento de la expresión genética y la actividad de las enzimas que catalizan el ácido graso además de la producción de triglicéridos a la vez que inhibe la actividad de enzimas que estimulan la degradación de ácidos grasos y triglicéridos.

Lamentablemente, esta gran cantidad de triglicéridos almacenada en las células grasas aumenta la grasa corporal, lo cual representa un subproducto indeseado de la función insulínica para muchos fisicoculturistas y atletas.5 Cuanto mayor es la cantidad de triglicéridos almacenada en las células grasas, mayor es la grasa corporal, lo cual representa un subproducto indeseado de la función insulínica para muchos fisicoculturistas y atletas.

Además de regular el metabolismo de hidratos de carbono y la síntesis de proteínas, la insulina también estimula la división de células al activar otra vía señalizadora conocida como la proteína quinasa (MAPK) activadora de nitrógeno.6 Al activar esta vía de manera imprecisa, el uso de insulina podría promover de manera perjudicial la división excesiva de células, fomentando la progresión de ciertos tipos de cáncer.

Debido a que la insulina mantiene los niveles de energía celular, su acción está regulada continuamente por muchos mecanismos diferentes de retroalimentación. Además, un paso vital durante la señalización de insulina es cuando se une al receptor, lo cual inicia todos los eventos señalizadores asociados con la acción de la insulina. Por eso, cuando los fisicoculturistas o atletas absorben una fuente externa de insulina, es probable que el receptor de insulina se convierta en el objetivo de retroalimentación negativa que tiene que ver con la reducción del receptor de insulina como transmisor de la función insulínica.7 A pesar de que la reducción de receptores de insulina causada por la insulina exógena es difícil de superar, hay varios suplementos nutricionales que pueden fortalecer elementos señalizadores específicos dentro de la vía señalizadora insulínica que se apaga debido a demasiada insulina externa.

 

DEBIDO A LA CAPACIDAD EXTRAORDINARIA DE DESARROLLAR MUSCULATURA, LA INSULINA YA ES UNA HERRAMIENTA IMPORTANTE DEL ARSENAL DE LOS FISICOCULTURISTAS PARA AUMENTAR EL TAMAÑO DE LOS MÚSCULOS

 

Continuará parte 2………..

 

Referencias:

Hillier TA, et al. Extreme hyperinsulinemia unmasks insulin’s effect to stimulate protein synthesis in the human forearm. Am J Physiol. 1998;274(6 Pt 1): p.E1067-74.

Guillet C, et al. Impaired anabolic response of muscle protein synthesis is as- sociated with S6K1 dysregulation in elderly humans. FASEB J. 2004;18(13):1586- 7.

Biolo G, Declan Fleming RY, et al. Physiologic hyperinsulinemia stimulates protein synthesis and enhances transport of selected amino acids in human skeletal muscle. J Clin Invest. 1995;95(2):811-9.

 

 

 

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