LA CIENCIA DETRÁS DE LOS PROMOTORES DE TESTOSTERONA (PARTE 2) - USA

LA CIENCIA DETRÁS DE LOS PROMOTORES DE TESTOSTERONA (PARTE 2)

  • Por: mdlatino
  • febrero 15, 2018
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LA CIENCIA DETRÁS DE LOS PROMOTORES DE TESTOSTERONA (PARTE 2)

LA CIENCIA DETRÁS DE LOS PROMOTORES DE TESTOSTERONA (PARTE 2)

 

(PARTE 1 DEL ARTICULO AQUÍ)

 

Por Daniel Gwartney, M.D.

La hormona también ayuda a la reparación de tejidos, posiblemente al acelerar la recuperación causada por la tensión de los tendones y ligamentos.3 La dosis es un problema de esta hormona al igual que con la insulina. A diferencia de la insulina, no parece haber una toxicidad aguda (ej. hipoglicemia). Sin embargo, el uso crónico (a largo plazo) de dosis excesivas de hGH puede producir enfermedades que acortan la vida (ej. cardiomegalia, diabetes tipo 2, tumores) y desfiguración permanente (ej. crecimiento excesivo de los huesos de la cara, manos y pies).5 Con el tiempo, los fisicoculturistas ya saben cómo reducir la dosis de hGH y agregar la hormona asociada. El efecto lipolítico (reductor de grasa) de la hGH se logra con una dosis baja mientras que el efecto anabólico (neto) requiere concentraciones de aproximadamente el triple que la fisiológica en hombres jóvenes lo que además de producir beneficios de masa produce efectos adversos.

La IGF-1 se produce principalmente en el hígado y en el músculo esquelético. Se considera un mensajero secundario de la GH, ya que transporta algunos de los efectos relacionados con la GH. Sin embargo, la IGF-1 tiene efectos únicos y es más específica en cuanto a los efectos anabólicos en el músculo. La IGF-1 se produce a nivel local en el músculo que se está ejercitando y tiene la función de aumentar la proteína contráctil y la fuerza del tendón, lo que aumenta la respuesta hipertrófica al entrenamiento con pesas. El uso combinado de la hGH y la IGF-1 permite a los fisicoculturistas experimentar los beneficios de las hormonas a un grado mucho mayor sin depender de la hGH inyectada y de la producción sistémica (hígado) de IGF-1.

Al mirar a los fisicoculturistas de la década de los 90 y principios de los años 2000, con frecuencia se observaban deformidades faciales, manos y pies elongados y “estómago GH” en los participantes más grandes. Los competidores de la actualidad logran un tamaño igual o mayor con una incidencia menor de estas deformidades. Sin embargo, con el tiempo (años) aun la terapia de reemplazo puede producir señales físicas y metabólicas asociadas con la acromegalia (exceso de GH).6 El punto puede ser discutible si continúa la tendencia de expectativa de vida más corta entre los fisicoculturistas profesionales.

Otros factores de crecimiento:

Existen otros factores de crecimiento, que, si bien no se usan a nivel clínico, como la insulina, la hGH y la IGF-1 ya se utilizan en la medicina. Los factores de crecimiento de tejido se están estudiando en laboratorios para tratar enfermedades en humanos o para entender mejor los procesos celulares y moleculares. Si bien el acceso a material que otros fisicoculturistas pueden no tener es muy atractivo para personas que compiten, el riesgo asociado al experimentar en uno mismo es muy grande. Este material a menudo no se somete a evaluaciones en cuanto a su capacidad tóxica o eficacia en humanos. Además, en general, hay efectos secundarios perjudiciales que no se anticipan y que pueden dañar, producir fallas en órganos o ser mortales. Aun en estudios clínicos llevados a cabo por compañías farmacéuticas que se controlan con sumo cuidado hay casos aislados de daños o muerte. Algunos de estos factores de crecimiento se entienden bastante bien y aparentemente podrían usarse de manera eficaz con una esperanza razonable de seguridad a corto plazo o plazo intermedio. La seguridad a largo plazo es completamente impredecible ya que no hay datos para formular una estimación, en especial, en las dosis aplicadas en estos hombres junto con muchas otras drogas.

Los factores de IGF son una familia de hormonas proteicas que regulan el crecimiento y la reparación de tejidos. En el músculo esquelético, tienen que ver especialmente con la hipertrofia inducida por el ejercicio y el reclutamiento de células satélite. Entre los IGF derivados de los músculos tenemos: IGF-IEa, IGF-IEb o IGF-IEc (conocido también como factor de Mecano-Crecimiento, MGF) y IGF-II.7 Estos factores actúan a nivel local; el IGF-1 en circulación (concentraciones de sangre) a menudo permanece sin cambios durante este tiempo.8 El MGF actúa en forma local y promueve el crecimiento muscular de una manera diferente al IGF-1, incluyendo la activación de células satélite.9 Pareciera que las inyecciones de MGF funcionarían mejor si se administraran el día que se entrena un determinado grupo muscular, unas horas separadas del entrenamiento. El MGF se ha detectado en productos del mercado negro y se está explorando para el tratamiento de pérdida muscular debido al envejecimiento, lo que avala la especulación de que podría ser efectivo (y en uso) como agente anabólico en el fisicoculturismo. 4,10.

 

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Otra familia de factores de crecimiento detectada en productos del mercado negro es el factor de crecimiento de fibroblastos (FGF).11 Hay muchas variantes de esta familia de factores de crecimiento que están en estudio para tratar varias enfermedades degenerativas. Se ha encontrado que algunos FGF expanden el grupo de células satélite en los músculos, lo que podría aumentar el límite de volumen máximo de fibra muscular (tamaño). Las células musculares son bastante exclusivas en cuanto a que tienen más de un núcleo (centro de ADN celular). Hay un límite máximo definido de la proporción nuclear-citoplasmática (ADN -volumen celular). Cuanto mayor es la cantidad de núcleos en una célula muscu- lar, mayor es el crecimiento de dicha célula. Los factores de crecimiento de FGF aumentan el grupo de células satélite presentes lo que permite una respuesta mucho mayor a un crecimiento futuro.12 Está presente la posibilidad de cultivar (crecer fuera del organismo) células satélite e introducirlas nuevamente para aumentar la posibilidad de que crezca el tejido. Esto se está explorando para tratar insuficiencias cardíacas, distrofia muscular y otras enfermedades.13,14 Si un fisicoculturista se somete a una infusión autóloga (de su propio cuerpo) de células satélite y estimula el área con ejercicio, los factores de crecimiento y la estimulación eléctrica neuromuscular 15, esto podría abrir la puerta a otro camino de hipertrofia muscular.

Dopaje genético Poco después de que los científicos demostraron el potencial de introducir genes en un portador viviente, nació el concepto de “dopaje genético”16. A diferencia del dopaje tradicional en donde se inyectan hormonas en el cuerpo en concentraciones mucho más altas que las normales, el dopaje genético es un método en donde las cadenas de ADN que se introducen generan las mismas hormonas en concentraciones suprafisiológicas dentro del organismo. Va en contra de lo natural porque no es lo “característico” que tenía la persona al nacer, a pesar de que se podría decir que es “natural” ya que la hormona resultante se produce totalmente dentro del cuerpo y no se introduce en el cuerpo por vía inyectable ni por vía oral. La preocupación de las agencias antidopaje es que como la hormona se produce dentro del cuerpo, no habría manera de probar que no es natural. No debería sorprender si comenzamos a ver en las olimpíadas a equipos enteros de atletas con mutaciones o copias genéticas que sean matemáticamente improbables.

Imaginen las posibilidades para los fisicoculturistas después de recibir implantes de tejido compuestos por células satélite, células de Leydig, células insulares, grasa parda, etc. Entonces los nuevos genes se activan y producen concentraciones de factores de crecimiento, neurotransmisores beta-adrenérgicos, hGH, IGF-1, MGF, FGF, etc. El resultado sería casi un crecimiento ilimitado. Así de utópico como suena, es el queso en la trampa. La transferencia genética no se perfecciona y aun en el mejor de los casos, estos factores de crecimiento están presentes en muchos procesos de enfermedades (ej. cáncer, corazón dilatado, enfermedades autoinmunes)”. Un área que es anabólica en cuanto a que aumenta el tamaño muscular y que lamentablemente prevalece en el fisicoculturismo es el uso de aceites para uso localizado como el synthol. Hace décadas que se usa esta práctica de inyectar aceites en el tejido para aumentar el tamaño o (supuestamente) para lograr atractivo cosmético.

Uno de los aceites originales era la parafina, alguna vez usada para aumentar el tamaño de los senos. El aceite de parafina y más tarde otros aceites mezcla se han usado entre los fisicoculturistas para hacer crecer partes del cuerpo rezagadas. Los aficionados del fisicoculturismo conocen estos bultos antiestéticos en los deltoides, bíceps, gastrocnemios y otros lugares. Lo que no toman en cuenta aquellos que dependen de esos aceites es el efecto a largo plazo que destruye el propio músculo que se está “inflando”. Hay varios casos presentes en la literatura médica de hombres que han experimentado dolor severo y crónico además de pérdida de fuerza. El daño, detectado por resonancia magnética o ultrasonido, muestra sacos de aceite y músculos inflamados con cictarices.18-21 Los casos reportados que terminaron con la extirpación quirúrgica de secciones de músculo comprometido y segmentos removidos en intervenciones quirúrgicas de aproximadamente cinco por dos por dos pulgadas. Hay otros agentes con efectos anabólicos capaces de aumentar el tamaño muscular como los inhibidores de miostatina y prostaglandinas específicas. Está claro que se están explorando cócteles de crecimiento permanente formados por promotores del crecimiento, implantes celulares, transferencia genética y otras técnicas en la eterna búsqueda de más fuerza y tamaño.

La mayor complejidad y las manipulaciones concurrentes más numerosas casi garantizan consecuencias premonitorias. Mientras que se puede presumir diciendo que se trata de la supervivencia del más apto o que lo que no te mata te hace más fuerte, la realidad es que el fisicoculturismo se va a extinguir como consecuencia de una selección natural. A pesar de que es el conocimiento científico avanzado lo que brinda caminos para el crecimiento, no es la sabiduría lo que guía la práctica como la vemos en la actualidad.

 

Referencias:
1. British Broadcast Corporation. Lance Armstrong & Oprah Winfrey: interview transcript. http://www.bbc.co.uk/sport/0/ cycling/21065539, accessed July 1, 2013

2. Biolo G, Declan Fleming RY, et al. Physiologic hyperinsulinemia stimulates protein synthesis and enhances transport of selected amino acids in human skeletal muscle. J Clin Invest 1995;95:811-9

3. Doessing S, Heinemeier KM, et al. Growth hormone stimulates the collagen synthesis in human tendon and skeletal muscle without affecting myofibrillar protein synthesis. J Physiol 2010;588:341-51.

4. Goldspink G. Age-related muscle loss and progressive dysfunction in mechanosensitive growth factor signaling. Ann N Y Acad Sci 2004;1019:294-8

5. Drake WM, Howell SJ, et al. Optimizing gh therapy in adults and children. Endocr Rev 2001;22:425-50.

6. Carvalho LR, de Faria ME, et al. Acromegalic features in growth hormone (GH)- deficient patients after long-term GH therapy. Clin Endocrinol (Oxf) 2003;59:788-92.

7. Zanou N, Gailly P. Skeletal muscle hypertrophy and regeneration: interplay between the myogenic regulatory factors (MRFs) and insulin-like growth factors (IGFs) pathways. Cell Mol Life Sci 2013 Apr 4. [E-pub, ahead of print]

8. McKay BR, O’Reilly CE, et al. Co- expression of IGF-1 family members with myogenic regulatory factors following acute damaging muscle-lengthening contractions in humans. J Physiol 2008;586:5549-60.

9. Philippou A, Papageorgiou E, et al. Expression of IGF-1 isoforms after exercise- induced muscle damage in humans: characterization of the MGF E peptide actions in vitro. In Vivo 2009;23:567-75.

10. Esposito S Deventer K, et al. Characterization and identification of a C-terminal amidated mechano growth factor (MGF) analogue in black market products. Rapid Commun Mass Spectrom 2012;26:686-92.

11. Walpurgis K, Thomas A, et al. Identification of fibroblast growth factor 1 (FGF-1) in a black market product. Drug Test Anal 2011;3:791-7

12. Bareja A, Billin AN. Satellite cell the- rapy – from mice to men. Skelet Muscle 2013;3:2-8.

13. Hashimoto N, Murase T, et al. Muscle reconstitution by muscle satellite cell descendants with stem cell-like properties. Development 2004;131:5481-90.

14. Kuang S, Kuroda K, et al. Asymmetric self-renewal and commitment of satellite stem cells in muscle. Cell 2007;129:999-1010

15. Distefano G, Ferrari RJ, et al. Neuromuscular electrical stimulation as a method to maximize the beneficial effects of muscle stem cells transplanted into dystrophic skeletal muscle. PLoS One 2013;8:e54922-33.

 

 

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