LA EVOLUCIÓN Y FUTURO DE LOS QUEMADORES DE GRASA, PARTE 1 - USA

LA EVOLUCIÓN Y FUTURO DE LOS QUEMADORES DE GRASA, PARTE 1

LA EVOLUCIÓN Y FUTURO DE LOS QUEMADORES DE GRASA, PARTE 1

 

POR Dan Gwartney M.D.

INTRODUCCIÓN…

Podría decirse que los estimulantes para quemar grasa son los productos más populares entre los consumidores que desean perder peso. Con el correr del tiempo, químicos descubiertos hace algunas décadas han resurgido como suplementos “de última generación”.

Los estimulantes simpaticomiméticos son químicos que producen efectos fisiológicos similares al de la hormona “luchar o huir”, adrenalina (llamada epinefrina en el entorno clínico).

Esto nos lleva a una revisión de la historia de esta clase de químicos, los simpaticomiméticos. Probablemente sus orígenes son anteriores a la historia escrita, dibujos de neandertales alterados por el uso catha edulis o algo similar.

LA HISTORIA DE LOS SIMPATICOMIMÉTICOS…

El primer uso registrado de los simpaticomiméticos es en la medicina china tradicional, la cual utiliza mezclas de plantas para tratar las enfermedades.

La “ma huang” (efedra) contiene un número de alcaloides, incluyendo efedrina, que eran útiles para una gran cantidad de condiciones. Durante varios siglos la ma huang fue el estimulante más popular hasta que la efedrina fue aislada de la planta en 1885. La efedrina sintética fue introducida en 1920.

Abundan las historias sobre el uso de anfetaminas durante la Segunda Guerra Mundial para mantener en alerta a pilotos y soldados. La anfetamina era considerada esencial para mantener la preparación en las batallas, llevando a reservas inimaginables en varios países.

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La droga comenzó a sintetizarse en 1887, pero no fue usada clínicamente sino hasta la década de los  50’s. ¿Por qué había tan poca demanda de anfetaminas?

La efedrina era más efectiva en dosis terapéuticas y mejor tolerada. Los médicos estaban más familiarizados con brebajes y extractos en aquella época. Tal vez la exposición de los médicos y soldados a los efectos más potentes y adictivos de la anfetamina lo que llevó a aumentar su demanda después de la Segunda Guerra Mundial.

Después de la guerra las anfetaminas se prescribían libremente para la pérdida de peso. Su uso se expandió en todos los espectros de la sociedad. Sin embargo, su utilización no es específica para el estado de alerta o la pérdida de grasa. Los efectos psiquiátricos y físicos son muy reales, incluyendo la adicción. Muchos usuarios desarrollan desgaste en vez de pérdida de peso debido a la negligencia.

Por otro lado, la metanfetamina es aún más potente y más adictiva. Es muy catabólica cuando se usa abusivamente. Ciertos individuos creen que la fuerte presión de la FDA para eliminar la efedrina del mercado por razones de “seguridad pública” fue una táctica bien intencionada pero velada en la batalla contra la crisis de metanfetamina. Desafortunadamente bloqueó el acceso a lo que podría haber sido la herramienta más efectiva contra la obesidad (efedrina/cafeína). Además, los riesgos a la salud parecen haber sido groseramente exagerados si un estudio publicado en 2009 es correcto.

Similar a la metanfetamina, la cocaína ha sido usada como excusa para perder peso. La cocaína es otra droga que se encuentra en la categoría de los simpaticomiméticos, afectando un número de vías neurales en el cerebro, además de poner el corazón a latir aceleradamente. La acción adictiva de la cocaína se origina en el cerebro, afectando la duración de la excitación y recompensa; la adicción puede ocurrir de manera muy rápida. Con el tiempo, su uso puede distorsionar el proceso normal de pensamiento y acciones, resultando en la pérdida de la calidad de vida, y si no, de la vida misma. La pérdida de peso inducida por la cocaína es catabólica, pérdida de masa y de grasa. Este efecto se debe a la disminución del apetito.

La Segunda Guerra Mundial fue una era dorada para estudios e investigaciones; químicos identificaron las estructuras y los usos de una extensa variedad de alquilaminas (la categoría que incluye efedrina). Se identificó un número de químicos que compartían una similitud estructural con otros conocidos que promovían el estado de alerta, la pérdida de peso y otros efectos benéficos. Entre estos estaban la metilhexaneamina (DMAA, DMPA), anteriormente mencionada como “geranamina”; la DMAA nunca fue desarrollada en Estados Unidos como farmacéutico, y se considera relativamente débil en comparación con la efedrina y otras drogas ya usadas clínicamente. Hablaremos nuevamente de ella en la siguiente entrega.

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REFERENCIAS:

4. Lee MR. The history of Ephedra (ma-huang). J R Coll Physicians Edinb 2011 Mar;41:78-84.

5. Murray JB. Psychophysiological aspects of amphetamine-methamphetamine abuse. J Psychol 1998 Mar;132:227-37.

6. Palamar J. How ephedrine escaped regulation in the United States: a historical review of misuse and associated policy. Health Policy 2011 Jan;99:1-9.

7. Hallas J, Bjerrum L, et al. Use of a prescribed ephedrine/caffeine combination and the risk of serious cardiovascular events: a registry-based case-crossover study. Am J Epidemiol 2008 Oct 15;168(8):966-73.

8. Cochrane C, Malcolm R, et al. The role of weight control as a motivation for cocaine abuse. Addict Behav 1998 Mar-Apr;23:201-7.

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