¿LOS ESTEROIDES ANABÓLICOS PROLONGAN LA VIDA? - USA

¿LOS ESTEROIDES ANABÓLICOS PROLONGAN LA VIDA?

¿LOS ESTEROIDES ANABÓLICOS PROLONGAN LA VIDA?

 

 

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Por Michael J.Rudolph, Ph.D. Editor en Jefe de Ciencias

 

Los esteroides anabólicos constituyen la droga más usada para mejorar el rendimiento. Los culturistas de elite ya hace tiempo que los usan con el fin de desarrollar masa muscular y aumentar la fuerza.1 De hecho, es probable que con el tiempo su uso haya aumentado, según un estudio que investiga el consumo de esteroides anabólicos entre fisicoculturistas competitivos en donde el 77 por ciento de los participantes informaron el uso de esteroides anabólicos. Si bien el consumo de esteroides anabólicos es muy alto entre culturistas de primer nivel, la verdad es que la gran mayoría de los consumidores no son culturistas de elite ni atletas profesionales, sino personas que solo quieren estar más delgadas y musculosas. De hecho, el uso de esteroides en los Estados Unidos ya es un problema de salud pública, con casi 3 millones de personas en el país que recurren a estas drogas.2

 

IMPACTO DE LOS ESTEROIDES EN EL DESARROLLO DE LOS MÚSCULOS

La razón del que el consumo de esteroides anabólicos esté tan propagado es que son drogas que mejoran vigorosamente el crecimiento y la fuerza de los músculos.

El efecto primario de estas sustancias es causado cuando la molécula esteroide se enlaza y activa el receptor esteroide en la célula muscular, el cual altera la forma del receptor esteroide. El cambio en la forma del receptor activado causa que este se traslade al núcleo de la célula muscular donde se enlaza directamente con el ADN, provocando la producción de ciertas moléculas de proteína que tienen la habilidad de promover el crecimiento y la fuerza de los músculos. Una de las proteínas target sintetizadas en respuesta al uso de esteroides anabólicos es la proteína folistatina, la cual bloquea los efectos negativos de la miostatina, resultando en crecimiento muscular.3

 

EFECTOS CONTRAPRODUCENTES POR EL USO DE LOS ESTEROIDES

La influencia positiva en el crecimiento muscular por el uso de los esteroides anabólicos no está libre de efectos secundarios, ya que los mismos también activan la síntesis de proteínas en otras células como las de la próstata, lo cual promueve el crecimiento indeseado de la glándula prostática y aumenta las probabilidades de cáncer de próstata.

Los esteroides anabólicos además tienen un considerable efecto en la función cardíaca mediante la hipertrofia ventricular, que reduce la capacidad del corazón de bombear sangre al organismo.4 Además de los efectos indeseados de los esteroides anabólicos en la función del tejido cardíaco, los esteroides, en especial los del tipo 17 alfa alquilados como Anadrol5 reducen los niveles de lipoproteína de alta densidad (“colesterol bueno”) a la vez que aumentan los niveles de lipoproteína de baja densidad (“colesterol malo”), el cual es un perfil comprobado de lípidos en la sangre de la enfermedad cardiovascular.6

LOS TELÓMEROS ANABOLIZADOS COMBATEN LAS ENFERMEDADES Y AUMENTAN LA EXPECTATIVA DE VIDA

Por eso, ¿cómo es posible que los esteroides anabólicos aumenten la expectativa de vida cuando pueden producir todas estas enfermedades mortales? Como se mencionó anteriormente, los esteroides anabólicos influyen directamente en la expresión genética mediante la activación del receptor esteroide, que pone en funcionamiento la expresión de muchos genes diferentes. Uno de los tantos genes que pueden activarse por los esteroides anabólicos es el de una enzima llamada telomerasa que, en ciertos casos, puede mejorar la salud y aumentar la expectativa de vida.

El aumento del bienestar por la función de la telomerasa ocurre porque esta enzima mantiene la longitud de los extremos de los cromosomas del organismo. Estos extremos conocidos como telómeros se acortan cada vez que una célula se divide, lo cual sucede fácilmente y la telomerasa mantiene su longitud lo más que puede. Sin embargo, con el tiempo, la telomerasa simplemente
es incapaz de mantener la longitud de los telómeros debido a que su acortamiento por la división celular al final sobrepasa la actividad reparadora de la telomerasa, lo cual de a poco produce telómeros más cortos. Con el tiempo, los telómeros se encojen hasta transformarse en un daño genético que causa la muerte de las células y finalmente el deterioro de la función celular, de los órganos y de la salud en general durante el envejecimiento.

Uno de los tantos genes que pueden activarse por los esteroides anabólicos es el de una enzima llamada telomerasa que, en ciertos casos, puede mejorar la salud y aumentar la expectativa de vida.

Además del acortamiento normal del telómero, algunas personas tienen defectos genéticos que intensifican la erosión de los telómeros lo que produce una disminución más rápida de su longitud y, en consecuencia, más enfermedades como insuficiencia medular, cirrosis del hígado y fibrosis muscular.7 Como se mencionó anteriormente, ciertos esteroides anabólicos mejoran la longitud de los telómeros y en consecuencia, podrían tener un efecto terapéutico en las enfermedades relacionadas con los telómeros. De hecho, un estudio efectuado por Townsley et al. demostró que los participantes genéticamente propensos a tener telómeros más cortos manifestaron un aumento considerable de la longitud de los mismos después de haber tomado el esteroide anabólico danazol por vía oral.7 El danazol, por cierto, era un esteroide usado por fisicoculturistas masculinos hace muchas décadas por sus cualidades antiestrógeno. En todo caso, los resultados de este estudio indican claramente que ciertos esteroides anabólicos serían capaces de atenuar enfermedades producidas por la erosión de telómeros al aumentar su longitud y dado que los telómeros más cortos reducen la expectativa de vida, quizás los esteroides anabólicos sean capaces de prolongarla al aumentar también su longitud.

 

LONGITUD CORRECTA DEL TELÓMERO

Como todo lo demás en biología, el efecto de los esteroides anabólicos en la salud y en la vejez no es tan directo. Si bien hay muchas pruebas de que los telómeros cortos producen enfermedades de la vejez prematura 8 y, por el contrario, los telómeros más largos en los glóbulos blancos reducen la posibilidad de muertes por ciertos tipos de cáncer9, demasiada actividad de la telomerasa por el uso de esteroides anabólicos genera telómeros más largos que pueden ser tan perjudiciales para la salud como los telómeros demasiado cortos.

Esto se debe a que la función excesiva de la telomerasa en realidad puede ayudar a que sobrevivan las células cancerígenas10, ya que éstas son sumamente susceptibles a la mortalidad celular activada por los telómetros cortos. La razón es que las células cancerígenas se dividen mucho, lo cual las hace más propensas a los telómeros más cortos que podrían producir la muerte de la célula cancerígena. Por lo tanto, si se puede iniciar la actividad de la telomerasa al tomar ciertos esteroides anabólicos, se podría también aumentar la longitud de los telómeros en ciertos tipos de células cancerígenas ⎯aumentando así su capacidad y, por lo tanto, el tamaño del cáncer.

Por eso, para reducir el riesgo de cáncer y mejorar la salud general además de la longevidad, parece que se necesita un nivel intermedio de actividad de telomerasa. Es decir, la capacidad de ciertos esteroides anabólicos puede mejorar la salud de aquellas personas con enfermedades por telómeros cortos y estas potentes drogas que aumentan los músculos probablemente aumenten también la longitud de telómeros en personas sanas, aumentando considerablemente la probabilidad de enfermedades mortales como el cáncer y finalmente, disminuyendo la capacidad de tener una vida larga y saludable.

 

Gran parte de la carrera de Michael Rudolph se vincula al mundo del ejercicio físico, ya sea como atleta (jugador de fútbol americano en la Universidad Hofstra), entrenador personal o como investigador científico (tiene una Licenciatura en Ciencias del Ejercicio de la Universidad de Hofstra además de un Doctorado en Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Stony Brook). Después de su doctorado, Michael se dedicó durante ocho años a la investigación de biología molecular del ejercicio como becario en la Facultad de Medicina de Harvard y en la Universidad de Columbia. Esa investigación contribuyó fundamentalmente a entender la importante función del sensor de energía celular AMPK lo cual hizo que se publicaran numerosos artículos en revistas de revisión homóloga incluyendo la revista Nature. Actualmente, Michael trabaja como científico en el Centro de Biología Estructural de Nueva York, en donde se desempeña como contratista para el Departamento de Defensa en un proyecto relacionado con la seguridad nacional.

 

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