LOS ESTIMULANTES EN LA PÉRDIDA DE PESO

LOS ESTIMULANTES EN LA PÉRDIDA DE PESO Y TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES

  • Por: MD Latino
  • noviembre 9, 2015
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LOS ESTIMULANTES EN LA PÉRDIDA DE PESO Y TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES

En los setenta era común la prescripción de esta sustancia para tratar una gran variedad de condiciones, más que la simple queja de “sentirse cansado” o “querer perder unos kilitos”.

Los psicoestimulantes eran comúnmente usados por pilotos de la fuerza área. Sin embargo, por las incidencias en su abuso y psicosis inducidas, hubo la necesidad de regular las anfetaminas y sustancias similares.

Desafortunadamente las restricciones parecieran ser una barrera únicamente para el uso clínico, pues el uso actual de anfetamina está a la par del pico que hubo en los años setenta y el consumo de metanfetamina sube velozmente.

Una encuesta realizada entre 2002 y 2004 reveló que más de 3 millones de personas habían usado estimulantes, siendo 600 mil de ellos usuarios asiduos y más de 300 mil eran dependientes/adictos.

Muchas de estas personas usaban fármacos para el TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) comprados a través de amigos. La incidencia del uso de estas drogas (basadas en anfetaminas) ha aumentado en adultos universitarios, afectando al 4.4% de individuos en edades entre 18 y 44 años.

sus objetivos para mejorar el rendimiento. Pero el mayor dilema son adolescentes y jóvenes que buscan sobresalir académicamente o crecer profesionalmente.

A pesar de los males sociales que acompañan al abuso de estimulantes, es una solución para enfrentar la terrible epidemia de obesidad, hoy en día definida como “enfermedad” y no como una consecuencia del estilo de vida o ambiente.

Las anfetaminas son aceptadas por hombres y mujeres que se preocupan por su imagen pues les ayudan a mantener un físico esbelto sin demasiado esfuerzo.

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Funcionan como agentes reductores del peso a través de dos mecanismos. El primero, es la supresión del apetito, actuando en regiones del cerebro que controlan el hambre. Esta función es más pronunciada en las personas diestras, los zurdos sólo tienen tercio de la eficacia de los efectos en el cerebro (reducción del apetito, aumento en el estado de alerta, buen humor) pero tienen mayor efecto de temblores y respuestas físicas.

El segundo, las anfetaminas aumentan la actividad a una dosis ligeramente mayor que los supresores de apetito. Esto incluye tanto respuestas en las actividades espontaneas así como refuerzo de las actividades voluntarias (ej., ejercicio).

Irónicamente, los niños con TDAH se vuelven menos activos, un rasgo distintivo de un niño diagnosticado y tratado correctamente.

Además la fuerza muscular producida durante el ejercicio puede ser mayor con el uso de anfetaminas.

Por último, algunas personas perciben un aumento en la temperatura corporal (efecto termogénico) con el uso de estas drogas, aunque esto es más pronunciado con MDMA (éxtasis). Todos estos efectos podrían ayudar en la pérdida de peso.

Como la obesidad es un problema con tantas consecuencias individuales y sociales, y por la carencia de un tratamiento claro y decisivo, las prácticas para combatirla utilizadas en el pasado han tenido que ser revisadas.

Las anfetaminas prescritas se han usado con seguridad demostrada en las últimas décadas. Su principal indicación es para niños con TDAH, una población con la que se tienen mayores cuidados debido a su vulnerabilidad y desarrollo.

La dextroanfetamina es más específica en atacar las vías en el cerebro que producen efectos deseados: supresión del apetito, refuerzo de mayores niveles de actividad, mejora en la tolerancia al ejercicio y aumento en el gasto energético a través de la termogénesis pasiva.

El fármaco común para TDAH, Adderall está compuesto de un 75% dextroanfetamina y 25% levoanfetamina. La dexedrina es dextroanfetamina pura; el Vyvanse es un precursor que se convierte en dextroanfetamina.

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La pérdida de peso es un efecto secundario común con el uso de anfetaminas. Recientemente, adultos encuestados en universidades reportaron que el uso de estimulantes sin prescripción es algo usual, entre 4-12% admitió usar este tipo de sustancias para adelgazar.

Desafortunadamente, hay pocos estudios que documenten la cantidad de pérdida de peso que se desearía ver. Un estudio mostró que la dextroanfetamina suprimió el total de calorías ingeridas en 26%, de forma más efectiva que el Redux (dexfenfl uramina).

Con todo lo antes mencionado, existe un escenario perfecto para el renacimiento de la anfetamina en el arsenal farmacéutico en la batalla contra la obesidad. Esto hace que el reciente artículo publicado en la revista Frontiers in Endocrinology sea particularmente intrigante.

Investigadores australianos reclutaron a 14 personas obesas y los sometieron a una dieta y programa de ejercicios para adelgazar y les pidieron que tomaran dextroanfetamina dos veces al día.

Para asegurar la seguridad de estos sujetos, se les monitoreaba la función cardiovascular con electrocardiogramas y se les media la presión arterial; no se incluyó un grupo de control con placebo.

Los sujetos fueron evaluados por un periodo de 6 meses y luego con un seguimiento adicional de seis meses (12 meses en total) para evaluar si hubo aumento de peso, un problema común en las personas que adelgazan.

Dos sujetos abandonaron el estudio, pero sólo uno de ellos estuvo relacionado con los efectos secundarios del uso de la droga en un periodo de cuatro meses.

Durante los primeros seis meses (cuando se tomó la dextroanfetamina), el promedio de peso perdido fue de 9 kilos, uno de los sujetos adelgazó 16 kg. A pesar de la reducción en la ingesta de calorías, los sujetos reportaron que se sentían más alerta y con energía.

Los investigadores aumentaron gradualmente la dosis de dextroanfetamina de 5 ml dos veces al día (desayuno y almuerzo) a un máximo de 30 ml dos veces al día. Cuatro sujetos no toleraron la dosis máxima de 30 ml, y se les redujo a 20-50 ml al día. Las quejas más comunes fueron insomnio y cambios de humor. Al eliminar el uso de la droga, los sujetos reportaron que sentían cansancio y hambre, exactamente los síntomas que la dextroanfetamina controla.

Los autores notaron que estudios similares con duración de seis meses o más, mostraban un promedio de pérdida de peso de 2.5 kilos en los grupos de placebo.

Se asume que la pérdida de peso con el uso de dextroanfetamina es de alrededor 7 kg, con mayor retención del peso obtenido al retirar el medicamento.

También se notó que las mujeres que adelgazaron más mantuvieron el peso obtenido por más tiempo al dejar de usar la droga, algunas incluso, continuaron adelgazando.

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Esto puede que se deba al efecto de la dextroanfetamina en los cambios de comportamiento. En otras palabras, los que respondieron mejor fueron aquéllos que usaron la energía extra y el enfoque para hacer cambios positivos en su dieta y rutina de ejercicios.

Aparentemente aquéllos que sacaron más provecho para llevar un estilo de vida más saludable. Es bueno saber que los autores han rescatado esta herramienta para tratar la obesidad. El bajo costo y la disponibilidad de la dextroanfetamina así como la seguridad que ha mostrado en el tratamiento de TDAH y narcolepsia debería permitir que se implemente rápidamente.

Los investigadores piden que se realicen más estudios con grupos grandes, pruebas aleatorias, doble ciego con grupos controlados con placebo. Sin embargo la eficacia de la anfetamina para la obesidad en el pasado está bien documentada. El problema es la desviación de la dextroanfetamina prescrita, como sucede con las drogas para tratar el TDAH.

La seguridad para el corazón es una preocupación, especialmente si el tratamiento persiste por más de seis meses. En ese caso se requiere un monitoreo exhaustivo. Los autores proponen que la dextroanfetamina pudiera ser el mejor tratamiento para la obesidad en jóvenes adultos que tienen poco riesgo de sufrir efectos secundarios. Sería el momento y la población ideal para inculcar un estilo de vida más saludable e intentar modificar hábitos y comportamientos (dieta y ejercicios).

El uso de anfetaminas a largo plazo ha mostrado causar depleción en las reservas de dopamina en regiones cruciales del cerebro. Si esto acelera la aparición de Parkinson y enfermedades similares o si se extiende a otras áreas del cerebro es algo que se ha explorado poco.

Por esta razón, se limita la duración de los tratamientos y se ha retrasado su aprobación para otros usos. A pesar de que se apruebe el uso de dextroanfetamina para tratar la obesidad, es probable que continúe siendo una sustancia controlada.

No sólo la demanda de los pacientes causó la primera “epidemia de anfetamina”, sino también la práctica de muchos médicos inescrupulosos que parecían simples libretistas. Este tipo de conducta poco profesional continúa viéndose en médicos que prescriben exageradamente analgésicos basados en opio (Ej., oxicodona).

Los estimulantes fueron una vez utilizados como drogas para perder peso, controlar el apetito y acelerar el metabolismo.

Reducir el consumo de calorías y aumentar el gasto energético es la base para adelgazar de forma exitosa.

Para que los efectos sean duraderos es necesario cambiar el estilo de vida; estudios recientes sugieren que la dextroanfetamina puede reforzar cambios positivos.

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REFERENCIAS:

Poulton AS, Hibbert EJ, et al. Piloting a new approach to the treatment of obesity  using dexamphetamine. Front Endocrinol 2015;6:14(6 pp).

Jeffers A, Benorsh EG, et al. Misuse of prescription stimulants for weight loss, psychosocial variables, and eating disordered behaviors. Appetite 2013;65:8-13

Wagner GC, Ricaurte GA, et al. Amphetamine induces depletion of dopamine and loss of dopamine uptake sites in caudate. Neurology 1980;30:547-50

Sepulveda DR, Thomas LM, et al. Misuse of prescribed stimulant medication for AHDH and associated patterns of substance use: preliminary analysis among college students. J Pharm Pract 2011;24:551-560

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