TESTOSTERONA Y DESEMPEÑO SEXUAL - USA

TESTOSTERONA Y DESEMPEÑO SEXUAL

  • Por: MD Latino
  • diciembre 23, 2015
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TESTOSTERONA Y DESEMPEÑO SEXUAL

 

POR DANIEL GWARTNEY, MD

Muchos estudios con animales y los medios en general han colocado la imagen de la testosterona como una hormona bárbara y maníaca causante de la furia de hombres que saquean y destruyen en la agonía de ráfagas de lujuria mientras se divierten con erecciones anatómicamente desproporcionadas.Si tal comportamiento fuera tan dependiente a los aumentos repentinos de la testosterona, se podría concluir que la mayoría de los creadores y jugadores de videojuegos tienen niveles tan altos de esta hormona que avergonzarían a cualquier competidor del Mr. Olympia.

Antes de que hubiera interés en usar testosterona u otros esteroides anabólicos (AAS) para promover la masa o fuerza muscular, sabios y reyes buscaban desesperadamente por el “factor masculino” que podría restaurar, mejorar o prolongar su rendimiento sexual.

Usaban recetas bizarras con genitales secos de animales promiscuos o predatorios, o cualquier planta con forma de pene o vagina encontrada en la literatura antigua. Es un poco diferente del enfoque actual, donde el tratamiento para la disfunción eréctil es una de las categorías más rentable en las ventas, producción e investigación farmacéuticas; el mejoramiento de la hipertrofia muscular a través de factores exógenos es esencialmente un tabú, casi siempre descuidado.

LOS INVESTIGADORES SE PRONUNCIAN

La esencia de la investigación sobre testosterona en el campo de la atracción, deseo y excitación sexual es que la testosterona pro- mueve y permite que el hombre tenga un coito, sea por disfrute (recreacional) o por planificación familiar (procreación). Los aspectos involucrados son complejos y es, por lo tanto, un fenómeno bien estudiado. Comienza con el efecto de la testosterona en la habilidad del hombre de “competir” por la atención de una pareja; su deseo y motivación de llamar la atención de la persona que le interesa; tener la confianza y autoestima suficiente para presentarse, características antropométricas masculinas (ej., rostro, voz, estructura, contextura); dominancia en su área de experticia (ej., ser reconocido como líder o autoridad); deseo sexual; fácil excitación (fisiológica y genital); función eréctil y sexual (evitar la eyaculación precoz).

La violencia sexual es un tópico diferente, trágicamente presente en la sociedad pero donde se culpa con frecuencia a la testosterona, a pesar de que muchas investigaciones sugieren que otros factores son más relevantes.

Claro, la vida sería más fácil si el sexo solo se tratara de “tener una erección” pero la mayoría de nosotros no vive un estilo de vida promiscuo. Además, los convencionalismos sociales así como asuntos psicológicos y de las relaciones complican el acto sexual al punto en el que algunos individuos sufren de ansiedad para establecer o romper relaciones interpersonales. En Japón, esto ha llevado al desinterés nacional en el sexo con una pareja, una condición llamada sekkusu shinai shokogun “síndrome de celibato

En Estados Unidos, ha aumentado la cantidad de jóvenes y adolescentes que prefiere salir con alguien sin tener sexo como parte de la relación. La hipersexualidad se asocia con angustia personal y deterioro funcional.Reportes anecdóticos revelan un alarmante crecimiento en el número de personas que aplican online en páginas de citas pero que están casados o tienen una relación y solo buscan una “aventura”, o tal vez quieren salir con alguien sin la intención de desarrollar una relación que vaya más allá de la cama. No es algo nuevo.

CUERPO, MENTE Y LIBIDO

Comparando las desventajas sexuales de los hombres hipogonadales (con baja testosterona) con las investigaciones sobre los efectos de esta hormona en el humor, anatomía y fisiología, está claro que los hombres con testosterona por debajo de lo normal tienen una desventaja de igual para igual con hombres que tienen niveles ligeramente suprafisiológicas de la hormona. Esto es particularmente evidente en aquellos que sufren de baja testosterona antes de nacer debido a una condición genética, exposición tóxica, trauma o alguna otra causa.

Considera este asunto en términos genera- les: desarrollo físico, el cuerpo; humor y efectos cognitivos, la mente; deseo y excitación sexual, la libido.; función eréctil y eyaculación, “el paquete”.

La testosterona forma el desarrollo físico del feto al comienzo del embarazo, resultando en el desarrollo genital, respuesta mental para estimular y programar respuestas fisiológicas a situaciones ambientales, metabólicas u hormonales. El desarrollo del pene como estructura masculina comienza en la semana siete del embarazo y continúa aproximadamente hasta la semana diecisiete. Es en este momento que el feto comienza a producir testosterona y el metabolito DHT. Estas hormonas son responsables por el desarrollo del tejido eréctil del pene, escroto y uretra.

Un asunto que está siempre bajo el radar es el efecto de los disruptores endocrinos en el desarrollo de fetos en humanos. Se ha mostrado que estos químicos, presentes en el agua, empaques de alimentos, comidas y otros recursos ambientales, afectan los receptores que responden a los estrógenos y testosterona. Hay datos que sugieren que esto tiene efectos negativos en el desarrollo del feto humano y que el hombre de hoy produce menos testosterona que sus generaciones previas.

TAMAÑO DEL PENE Y TESTOSTERONA

Hay dos condiciones que se relacionan con el tamaño y la estructura del pene y la testosterona – microfalosomía e hipospadias. La microfalosomía es una condición donde el pene es anormalmente pequeño, lo común es de menos de 7cm erecto. En la hipospa- dias la uretra no está la final del pene sino en otro lugar del tronco. Ambas condiciones son tratadas con testosterona en niños y los mejores resultados se obtienen en la infancia o edad preescolar. Con tratamiento, la longitud del pene puede llegar a unos 10 cm erecto, el hombre “normal” tiene un promedio de 12.4 cm. La mayoría de los hombres se preocupa mucho por el tamaño de su pene debido a la recompensa social de estar “bien dotado”. La ansiedad sobre el tamaño genital les causa a muchos hombres angustia y no se restringe a la cultura occidental. Una muestra de 367 hombres en el ejército con edades entre 21 y 40 reveló que la autoimagen genital estaba fuertemente asociada con ansiedad sexual y disfunción eréctil. Un estudio con el mismo grupo determinó que el 9% tenía algún problema en el performance sexual y un tercio reportó sufrir de disfunción eréctil. Claramente, el tamaño del pene afecta no solo las dimensiones reales del hombre sino que también impacta en su habilidad de disfrutar el sexo. Esto no solo le afecta a él, sino también a su pareja.

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La testosterona no tiene mucho efecto en el tamaño del pene de un adulto. Si lo tuviera, los competidores del Mr. Olympia no podrían lucir esos pequeños traje de baño en el escenario. Sin embargo, la deficiencia de esta hormona puede promover falta de rigidez en el pene; esto sucede, en parte, porque las células musculares que participan en mantener la erección son reemplazadas por células de grasa. La mayoría de las personas están condicionadas a pensar en los fármacos como el Viagra (inhibidores PDE5) para tratar la disfunción sexual; estos elevan la testosterona y dilatan los vasos sanguíneos, aun así algunas personas no responden a los PED5 sin tratamiento de testosterona. Llevar la testosterona a rangos normales aumenta la señal de vasodilatación de un sistema llamado eNOS. Sin embargo, este efecto se pierde con dosis suprafisiológicas de testosterona o DHT. Esto puede explicar los re- portes de disfunción eréctil en algunos individuos que abusan de esteroides anabólicos en concentraciones superiores a las “normales”.

OTROS PROBLEMAS

Otro aspecto sexual fascinante es la eyacula- ción, un acto lleno de efectos físicos, mentales y emocionales. La eyaculación ocurre con retraso y estimulación, incluso en la misma persona. Existe una duración típica antes de eyacular, contrariando a aquellas personas que fanfarronean con sesiones maratonianas de sexo. De acuerdo con las investigaciones, el hombre promedio eyacula siete minutos después de haber iniciado el coito. La eyaculación precoz, definida como eyacular antes de lo deseado causando angustia (entre uno y dos minutos o antes), afecta entre 15 y 20% de los hombres adultos. Se han desarrollado varios tratamientos para la eyaculación precoz incluyendo anestésicos tópicos y drogas PDE5i.

Se pudiera pensar que los eyaculadores precoces tienen bajos niveles de testosterona, sin embargo, es lo opuesto, tienen niveles más altos de la hormona. El retraso en la eyaculación puede ser una señal de deficiencia de testosterona.  En términos de reproductor, aquellos que completan el coito más rápidamente, son más propensos a no ser interrumpidos por un competidor hostil (o teléfono celular, los días de hoy), y pueden volver a tener otra relación más rápido.

La atracción se basa en la apreciación de una persona sobre el físico de otra, implicado el comportamiento, la salud y potencial. Muchas investigaciones han intentado medir cómo la mujer evalúa la apariencia de un hombre. Podría sorprender que existan tantas variables, pero algunas tendencias generales están siempre presentes. Las mujeres se sienten atraídas por hombres con características faciales masculinas, voz gruesa, hombros anchos, cintura estrecha y la habilidad implícita de ser saludable y poder trabajar. Esto es particularmente cierto si están interesa- das en tener una relación sexual. Estas características reflejan el efecto de la testosterona durante la madurez. El desarrollo muscular requiere niveles de testosterona sustancialmente más altos que el promedio, así que un cuerpo bien desarrollado refleja un excelente funcionamiento de los testículos.

EXCITACIÓN, DESEO Y PROGRESIÓN SEXUAL

La testosterona le da al hombre el equipo, la habilidad y la programación para rendir sexualmente. El último ingrediente es el deseo, o sentirse excitado. La excitación normalmente se define como el tener una erección en un contexto sexual. Sin embargo, la excitación comienza con signos que preceden la aparición de una erección, de una forma muchas veces subestimada. Los estudios con animales dependen de ciertas “llamadas de apareamiento” o de la producción de feromonas. Si bien esto no se ha estudio muy bien en humanos, la excitación es la característica que más depende de la testosterona en la progresión sexual. Basados en datos de animales, parece que la capacidad de desarrollar una erección y “montar” a un hembra sexualmente receptiva está muy bien preservada, incluso en animales con bajos niveles de testostero- na. Sin embargo, estar en un ambiente “sexy” por sí solo, ni inducirá la excitación fácilmente si los niveles de testosterona están bajos. Los humanos están condicionados socialmente y responden a señales que superan las deficiencias hormonales en el tiempo. La falta de libido y la dificultad en excitarse son señales de deficiencia en testosterona, pero muchos hombres no reconocerán el cambio pues es algo insidioso (sutil y progresivo) y desarrollan una rutina con su pareja, como una salida los sábados por la noche que termina en sexo o establecen algún tipo de evento programado. La excitación se reemplaza por expectativa basado en señales.

La testosterona es una hormona sexual y tiene funciones críticas en ese aspecto de la vida en casi todos los hombres. Los efectos del desarrollo muscular y la composición corporal no son necesariamente relevantes para la mayoría de los adultos, sin embargo, sin la testosterona adecuada, se ven afectados componentes altamente valorados de la vida, relaciones y placeres.

 

Referencias:


 McGinnis MY. Anabolic androgenic steroids and aggression: studies using animal models. Ann NY Acad Sci 2004;1036:399-415.

Turner D, Schöttle D, et al. Assessment methods and management of hypersexuality and paraphilic disorders. Curr Opin Psychiatry 2014;27:413-22 

Pope HG Jr, Kouri EM, et al. Effects of supraphy- siologic doses of testosterone on mood and aggression in normal men: a randomized controlled trial. Arch Gen Psychiatry. 2000;57:133-40;155-6.

 

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