TRENBOLONA: ALGUNAS VECES TÓXICA PARA EL HÍGADO - USA

TRENBOLONA: ALGUNAS VECES TÓXICA PARA EL HÍGADO

  • Por: mdlatino
  • octubre 11, 2017
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TRENBOLONA: ALGUNAS VECES TÓXICA PARA EL HÍGADO

TRENBOLONA: ALGUNAS VECES TÓXICA PARA EL HÍGADO

 

Por: William Llewellyn

La gente quiere ver las cosas en blanco y negro. Un alimento determinado hace bien o mal…una acción es buena o mala… una persona produce atracción o rechazo. Quizás sea más fácil enfrentar un día complicado con una perspectiva simple como esta. Después de todo, no podemos perder mucho más tiempo en matices de grises. Pero en la realidad, pocas veces la vida es tan tajante. La mayoría de las cosas que definimos como de una manera o de otra, en realidad, se ubican en algún lugar del centro. Los esteroides anabólicos son un buen ejemplo. Podemos buscar muchas instancias de personas con puntos de vista demasiados simplistas. No los vamos a explorar este mes, pero sí puedo decir que hay un tema en especial que hace poco me llamó la atención al leer una publicación médica: la toxicidad hepática (o no) de la trenbolona. ¿Existe un sí o un no contundente al respecto?

 

POR QUÉ LAS SUSTANCIAS POR VÍA ORAL SON TÓXICAS

Antes de entrar en detalle sobre la trenbolona, tenemos que interiorizarnos un poco sobre la toxicidad hepática. Como saben, el hígado es, en efecto, una máquina para procesar y filtrar. Funciona extremadamente bien cuando se trata de descomponer sustancias y prepararlas para eliminarlas, inclusive las hormonas. Es por eso que no podemos tomar esteroides inyectables como la nandrolona, testosterona y boldenona en forma de pastillas.
El organismo no podrá absorberlas. Casi cada miligramo será procesado por el hígado, transformado en un derivado soluble en agua y eliminado por los riñones. Este es un desafío que enfrentaron los científicos al estudiar los esteroides durante la primera mitad de la década de 1900. Sin embargo, encontraron una solución que desde entonces nos complica un poco.

En la actualidad, hay muchos esteroides anabólicos orales. Muchos contienen la misma modificación química. Si miramos la estructura molecular, vamos a ver un grupo metílico extra al carbono 17. Esta “alquilación 17” constituye un vínculo necesario para un paso importante del metabolismo…convertir el grupo de esteroides beta hidróxilo 17 en una cetona no tan funcional. Con este bloqueo, la mayor parte del esteroide inalterado original llega a la sangre. Un problema: esta modificación también produce una cierta presión en el hígado. Si tomamos demasiado por un tiempo prolongado, notaremos una intoxicación evidente. Este vínculo es tan estrecho que nos hace pensar que todos los esteroides orales alquilados como tóxicos para el hígado (de hecho, todos los esteroides orales lo son). ¿Pero los esteroides orales son los ÚNICOS tóxicos para el hígado de los cuales tenemos que preocuparnos?

 

¿SI NO SON ORALES, NO SON TÓXICOS?

Esto nos lleva a una simplificación básica en la comunidad de los esteroides anabólicos-androgénicos (AAS). Los esteroides orales son tóxicos para el hígado. Pueden ser dañinos para el hígado. Hay que limitar la dosis y tomarlos por periodos cortos. Los esteroides inyectables no son tóxicos para el hígado. Son “seguros”, por eso podemos tomarlos por más tiempo y en dosis más altas. Por supuesto, hacemos excepciones cuando encontramos un esteroide oral preparado como inyectable. Un buen ejemplo es el estanozolol. De lo contrario, sin embargo, nos sentimos cómodos sabiendo que los inyectables no serán nocivos para el hígado. Y la trenbolona, por supuesto, es un esteroide inyectable. No es 17 alquilado. Es inocuo….¿no? No tan rápido.

 

HÍGADO TÓXICO, ALGUNAS VECES

Está claro que no tenemos muchos datos clínicos para consultar sobre la trenbolona. No es un medicamento que hoy en día se utilice en Occidente. Hace décadas que ya no se usa y antes de eso era sumamente raro. Actualmente, su producción, además de su uso, es casi exclusivamente de naturaleza ilícita. Esto significa que no hay ensayos clínicos modernos ni tratamientos que puedan arrojar resultados. Lo que tenemos son casos mayormente aislados o anecdóticos. Si bien no mencionan incidentes, en general son estudios de enzimas hepáticas elevadas. A menudo manifestados en hombres que toman dosis sumamente altas y que manifiestan valores en la sangre que sobrepasan los límites durante pruebas sanguíneas de rutina. En ocasiones, se observan efectos adversos mucho más graves.

Hay un par de casos precedentes en donde interviene la trenbolona publicados incluso en literatura médica en estos últimos años. Un incidente mencionado en un informe de diciembre de 2016 que aparece en el Journal of Sports Science tiene que ver con un fisicoculturista joven trasladado a una clínica de atención externa con un cuadro grave de ictericia, caracterizado por una notable coloración amarilla en la piel y en los ojos. La ictericia pudo haberse producido por una hepatitis colestásica o por una obstrucción de las vías biliares. Esta enfermedad obstruye las vías biliares y en consecuencia el hígado ya no puede eliminar bilis de manera eficaz. La bilirrubina amarilla se acumula en los tejidos del organismo. Este cuadro puede ser muy grave si no se atiende. Este paciente recibió tratamiento satisfactorio. En general, asociamos esto con sustancias administradas por vía oral, pero en este caso, la toxicidad se relacionaba únicamente con el enantato de trenbolona.

 

RESUMEN

En la edición 10ma de ANABOLICS, expliqué la naturaleza no tan tajante de la trenbolona y de la toxicidad del hígado en el siguiente párrafo: “la trenbolona no es un c-17 alfa-alquilado, y en general, no se considera un esteroide hepatotóxico; la toxicidad hepática es poco probable. Sin embargo, este esteroide tiene una fuerte resistencia a la descomposición hepática y se ha observado que hay una considerable toxicidad hepática en culturistas que abusan de la trenbolona. Si bien no es probable, la hepatotoxicidad no se puede excluir por completo, especialmente, cuando se trata de dosis altas”.

Pienso que el consejo que doy en el libro todavía sigue vigente. Quizás debería actualizarse y enfatizar el riesgo hepático, dada la cantidad cada vez mayor de problemas o lesiones. De la misma manera, es hora de que dejemos de considerar a la trenbolona “solo como un inyectable” en lo que se refiere a la toxicidad en el hígado. Es cierto que no es probable que produzca problemas hepáticos graves. Pero nuevamente, algunas veces, sucede. La trenbolona es una droga que está en “el medio”, algo útil para recordarnos que no todas las cosas se pueden ubicar a un lado o al otro de la raya. Como siempre se aconseja en el caso de los esteroides, sigan informados y tengan cuidado. Hasta la próxima.

La trenbolona es una droga que está en “el medio”, algo útil para recordarnos que no todas las cosas se pueden ubicar a un lado o al otro de la raya. Como siempre se aconseja en el caso de los esteroides, sigan informados y tengan cuidado.

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