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UN ÁREA FASCINANTE, QUEMAR GRASA A GRAN ALTURA

  • Por: mdlatino
  • enero 17, 2017
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UN ÁREA FASCINANTE, LA PÉRDIDA DE PESO PASIVA A GRAN ALTURA

 

 

QUEMA GRASA UN ÁREA FASCINANTE, QUEMAR GRASA A GRAN ALTURA photo

 

POR DANIEL GWARTNEY, M.D.

Cada cierto tiempo nuevos estudios encienden el interés por un área recientemente ignorada. El entrenamiento de altitud, incluso vivir en lugares elevados como Denver en Colorado, conocida como la ciudad de una milla de alto, pues se encuentra a una milla (1.609 mts ) sobre el nivel del mar, parece proteger de la obesidad. Ciertamente existen otros factores a parte de la altitud que hacen que Colorado sea un estado saludable y próspero, pero sin duda alguna la altura sí contribuye.

Visitar las Montañas Rocosas durante cualquier estación del año es una experiencia espiritual, más aun durante los meses cálidos. Es el paisaje que el artista John Denver describe en su canción “Rocky Mountain High”. Obviamente, con la legalización de la marihuana en Colorado, el mensaje ha cambado. (Los fumadores de marihuana tienden a tener un IMC más bajo). Sin embargo, para aquellos motivados a perder peso y grasa corporal, las Montañas Rocosas pueden representar una solución gratis e inspiradora. La gente que vive en bajas altitudes o planicies, puede usar ambientes artificiales que simulan una altitud mayor. Muchos ciclistas competitivos duermen en cámaras cerradas que mantienen un nivel de oxígeno consistente con grandes altitudes. Esto es algo relativamente económico, y en algún tiempo puede que las consigamos en las tiendas si se demuestra que producen pérdida de peso.

 

PROGRESIÓN DE BAJAS TASAS DE OBESIDAD

Recientemente fue publicado un estudio observacional.1 Un estudio observacional significa que los científicos simplemente observan a un grupo de personas en diferentes condiciones y los compara. No dirigen sus dietas ni rutinas de ejercicios, ni se les da suplementos o drogas versus un placebo. El grupo de casi cien mil sujetos estaba compuesto por miembros activos del servicio militar de EEUU. Fueron observados durante seis meses y se evaluó la progresión de tener sobrepeso a llegar a ser obesos (definido por el índice de masa corporal o IMC), en otras palabras, se observó si engordaron. Solo se incluyeron sujetos que tenían al menos dos años de servicio activo y que tenían sobrepeso pero no eran obesos. Otros factores como edad, ingresos, raza, etc., fueron detallados para ofrecer un resultado lo más “limpio” posible. Solo se usaron datos de EEUU, no se incluyeron personas sirviendo fuera del país.

Los investigadores reportaron previamente que los residentes de EEUU en condados de baja altitud tenían cuatro veces más prevalencia de obesidad que aquellos que vivían en zonas de gran altitud. 2 A pesar de la enorme diferencia, esto no se considera definitivo para establecer una relación de causa y efecto, es solo una asociación. Debemos notar que esta diferencia se corrigió posteriormente por otros factores como dieta, actividad física, fumar, etc. Como a los miembros activos de las fuerzas armadas se les pide que estén siempre operativos, y la obesidad es un problema que les afecta tanto a activos como a potenciales reclutas, los factores que afectan el peso son relevantes y cruciales. Los resultados de esta observación de seis años revelaron que los sujetos que vivían a 2.000 m. sobre el nivel del mar tuvieron un 41% de menos riesgo 1 de volverse obesos que aquellos que vivían a 975 m. (0.98 km).

Aun eliminando la magia de la estadística que, con frecuencia, resulta en falsos hallazgos, los resultados son invariables. Tal vez, debido a la uniformidad del personal militar, esto no sea completamente sorprendente.

Los investigadores vieron los resultados de otra forma, usaron la altitud como una variable continua y no segmentada. En otras palabras, las bases de 0 a 0.8 km se consideraron individualmente y no como grupo. Esto se hizo en todo el conjunto de datos. Visto de esta manera, el valor protector de la altitud contra la progresión a obesidad (predominantemente hombres) fue 6% menos riesgo por cada kilómetro de altitud. Sin embargo, al observar los datos en bruto, podemos ver que vivir sobre los 975 m. comparados con el nivel del mar confiere una gran ventaja, y la diferencia de vivir en una altitud similar a la de Denver (1.500 m.) o mayor es insignificante visualmente. De hecho, algunas altitudes extremas (sobre 1950 m.) tienen un riesgo relativo en la obesidad comparado con una altitud similar a la de Denver.

Los autores notaron que la proporción de riesgo fue reflejo de las tasas de obesidad y tabaquismo en civiles. Es lógico pensar que las condiciones sociales y ambientales le dan forma a la población, así que aquellos civiles que viven a grandes altitudes tienen beneficios similares a los militares. Además, fumar, a pesar de todos sus males, protege contra el aumento de peso. Por lo tanto, se concluyó que por cada 1% de aumento en obesidad entre civiles, hay un 10% de riesgo de que un militar se vuelva obeso; por cada 1% de aumento en la prevalencia de civiles que fuman, hay 4% menos de riesgo de obesidad en el futuro.

 

Beneficios de la hipoxia son similares al HIIT

 

Al discutir los resultados, los investigadores asignaron los hallazgos a la baja disponibilidad de oxígeno a grandes elevaciones, resultando en un estado llamado hipoxia. Esto significa que hay menos oxígeno en la sangre para satisfacer la demanda metabólica. Si vives a nivel del mar pero has viajado a las montañas te habrás dado cuenta que sientes falta de aire rápidamente cuando realizas alguna actividad física. A altitudes extremas, la gente siente dolores de cabeza y otros síntomas, conocidos como “mal del altura”. La cafeína puede exacerbarlo pues se trata de un fenómeno cardiovascular, a pesar de que las personas se adaptan en un periodo de dos a tres días. Incluso los escaladores profesionales no se aventuran a escalar sin antes haberse adaptado a la altitud.

Un estado de hipoxia manejable ha mostrado tener beneficios metabólicos, si los examinas, son muy similares a los encontrados con el entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT). El cuerpo se vuelve más eficiente al usar la glucosa como combustible metabólico, y lo quema como energía (o ATP) en la ausencia relativa de oxígeno.3 Obviamente, siempre hay oxígeno, pero si el componente anaeróbico (que significa “sin oxígeno”) no se ve afectado, y el componente aeróbico (“que requiere oxígeno”) se ve obstaculizado, el cuerpo realiza cambios para depender más de la glicolisis anaeróbica, o quema de azúcar como calorías en presencia de oxígeno insuficiente.

Para hacerlo, los tejidos metabólicamente activos (ej., músculo esquelético) se vuelven más sensibles a la insulina, permitiéndoles tomar más azúcar de la circulación (torrente sanguíneo). Una forma de hipoxia más extrema está en estudio como técnica cardioprotectora.4 Consiste en reducir el flujo sanguíneo con una banda en el brazo o la pierna durante intervalos de cinco minutos seguido por cinco minutos sin la banda. Esto ha mostrado reducir el daño cardiaco en animales con problemas del corazón. Debido a las mejoras observadas en el entrenamiento con la restricción vascular, pareciera haber algún mérito como un condicionamiento isquémico sistémico.4,5 Los metabolitos producidos durante el estrés bajo en oxígeno circulan trayéndole beneficios a todo el cuerpo. El valor del “condicionamiento isquémico” para la pérdida de peso no ha sido estudiado, pero se ha observado que las personas con problemas pulmonares y bajo oxígeno en la sangre pierden peso.1 En muchos casos es algo más que la simple pérdida de peso, pues también se pierde masa muscular, un estado conocido como caquexia. Incluso atletas bien acondicionados, tienden a perder masa muscular cuando entrenan a grandes altitudes requiriendo aumentar el consumo de proteínas y la ingesta de calorías.

 

CAMBIOS HORMONALES

Además de los cambios metabólicos, “vivir en las alturas” también induce cambios hormonales que resultan en pérdida del apetito y aceleración del metabolismo (quema de más calorías).1 La hormona leptina es un derivado de las células de grasa y en personas con sensibilidad a sus efectos, reduce el apetito y acelera el metabolismo. La producción de leptina y los receptores de concentración de esta hormona aumentan a gran altitud; esto significa que el cuerpo es más receptivo a la leptina. Desafortunadamente, la gente obesa tiende a ser resistente a la leptina, así que el efecto puede no manifestarse o estar ausente en las personas que más lo necesitan.

Otras dos hormonas supresoras del apetito han mostrado aumentar a gran altitud, la CCK y norepinefrina. Lo más interesante para los especialistas de laboratorio es el efecto de la eritropoyetina (EPO) en la grasa corporal. La EPO es una droga común mal usada por muchos ciclistas para aumentar el conteo de glóbulos rojos. Sin embargo, también tiene efectos en los adipocitos, evitando que se vuelvan células de grasa madura. pérdida de peso pasiva.

Esta es un área fascinante, pues la gente pudiera llegar a dormir en cámaras de altura que simulan un ambiente similar al de la ciudad de Denver y de esa forma disfrutar de la pérdida de peso pasiva y supresión del apetito. Hacer ejercicios bajo esas condiciones podría aumentar los beneficios metabólicos vistos en el entrenamiento cardiovascular, similar el HIIT. Las altas elevaciones, reales o simula- das, pueden tener menos beneficios o disminución en el desempeño debido al estrés ocasionado por el bajo oxígeno disponible. Conside rando el aumento en la epidemia de resistencia a la insulina y diabetes tipo 2 en EEUU esto pudiera tener aplicaciones muy prácticas. Hay que resaltar que podría incrementar el riesgo de isquemia en aquellas personas con condiciones preexistentes (ej. Enfermedad arteriosclerótica), así que es importante que te asegures que estás lo suficiente- mente saludables para aceptar el desafío de las condiciones relativas a la baja disponibilidad de oxígeno.

 

 

Referencias:
1. Voss JC, Allison DB, et al. Lower Obesity Rate during Residence at High Altitude among a Military Population with Frequent Migration: A Quasi Experimental Model for Investigating Spatial Causation. PLoS One 2014 Apr 16;9(4):e93493.

2. Voss JD, Masuoka P, et al. Association of elevation, urbanization and ambient temperature with obesity prevalence in the United States. Int J Obes 2013; 37:1407-12.

3. Chen SM, Lin HY, et al. Altitude training improves glycemic control. Chin J Pshyiol 2013;56:193-8.

4. Davidson SM, Selvaraj P, et al. Remote ischemic precondition involves signa- ling through the SDF-1/CXCR4 signalling axis. Basis Res Cardiol 2013;108:377(10pp).

5. Abe T, Loenneke JP, et al. Exercise intensity and muscle hypertrophy in blood flow restricted limbs and non-restricted muscles: a brief review. Clin Physiol Funct Imaging 2012;32:247-252.

 

 

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