LA OBESIDAD REDUCE LA TESTOSTERONA ?

obesidad y testosterona

 

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POR DANIEL GWARTNEY

Estados Unidos tiene un GRAN problema, la mayor parte de su población carga una cantidad excesiva de tejido adiposo (grasa). Han surgido una gran variedad de condiciones con el pasar del tiempo, que afectan tanto el estilo como el medio ambiente y que han promovido la obesidad. Está claro que cómo y dónde vivimos afecta nuestro peso. De hecho, tener sobrepeso o ser obeso es tan común que se está considerando algo “normal” en EEUU.1

Durante el mismo periodo de tiempo
 en que a los norteamericanos les han salido llantas alrededor de la cintura, se ha demostrado que los hombres de ese país producen cada vez menos testosterona y presentan una disminución en las células de Leydig (las células que producen la testosterona), comparado con hombres de hace una o dos generaciones.2 La asociación entre baja testosterona y el aumento de la obesidad es mucho más que mera coincidencia, pues uno altera al otro. Se ha mostrado que la terapia de reposición de testosterona (TRT) promueve la pérdida de la grasa y reduce la circunferencia de la cintura con el tiempo.3,4 Muchos hombres obesos (especialmente aquellos con obesidad central o “barrigota”) que son hipogonadales (tienen baja producción de testosterona) perciben una mejora o incluso normalización en sus niveles de testosterona al perder peso.

La relación entre testosterona y tejido adiposo es como un matrimonio, si ambos se apoyan existe una relación saludable. Sin embargo, los problemas maritales causan un espiral en descenso de auto refuerzo entre ambos. Puede comenzar con la acción de uno de los esposos, pero si la respuesta del otro empeora la situación, el “lleva y trae” resulta en una relación poco saludable.

Hombres con baja testosterona comparten muchos trazos comunes usados
en las pruebas de laboratorio para diag- nosticar “deficiencia de testosterona”. Entre estos se encuentra el aumento de la masa de grasa, especialmente en la parte abdominal, sin embargo, la prevalencia de obesidad va mucho más allá que la simple deficiencia de testosterona, así que patológicamente la baja testosterona no es una consecuencia inevitable de la “barriga de cervecero” al menos a corto plazo.

TESTOSTERONA: LA HORMONA DE DOBLE CARA

Es importante diferenciar los efectos de la obesidad en la testosterona total, testosterona libre y función hipotalámica-pituitaria. Recuerda que la testosterona es producida en los testículos bajo el control del eje hipotalámico-pituitario (un centro de control en el cerebro). Además, la vasta mayoría de la hormona se une

a un transportador de proteína que evita que se metabolice demasiado rápido, o exprese su señal. La testosterona libre es la porción más pequeña (alrededor de 2% del total) y es capaz de interactuar con las células target (ej: músculo esquelético, próstata). También se usa una medida adicional llamada testosterona “biodisponible” pero no se ha estudiado bien en la literatura médica.

La testosterona total es la usada en laboratorios para diagnosticar deficiencia de testosterona a pesar de que muchos hombres pueden sufrir de la condición con testosterona normal si el componente de la testosterona libre es bajo. La testosterona total está predominantemente compuesta por testosterona unida a un cargador de proteína llamada globulina fijadora de hormonas sexuales (GFHS)
o sale vagamente con un transportador genérico de proteína llamado albumina. La testosterona unida a la GFHS es la gran mayoría, cuando se une vagamente a la albumina o circula como testosterona libre, se metaboliza rápidamente y se elimina del sistema. Tiene sentido que los cambios en la GFSH afecten la testosterona total de forma desproporcionada, incluso si no hay signos y síntomas evidentes de deficiencia de testosterona.

No debería sorprendernos descubrir que como la obesidad afecta negativa- mente la producción de GFSH, su reducción podría llevarla a una concentración más baja de lo normal.8 Cuando la GFSH cae a valores anormales, la testosterona total cae también. De hecho, la obesidad parece disminuir la testosterona total tres veces más rápido que el envejecimiento.8

Obviamente, esto puede tener menores consecuencias si las concentraciones de testosterona biodisponible y testosterona libre no se ven afectados, pero casi siempre lo están. Los hombres obesos con baja testosterona total comúnmente tienen baja testosterona libre y mientras más pesen, peor es la caída de los niveles de testosterona.9 Esto es particularmente pronunciado si sufren de resistencia a la insulina o diabetes tipo 2.10