EL CÓDIGO GENÉTICO (PARTE 1)

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POR Lee Haney, el 8 veces Mr. Olympia

IMPORTANTE SEGUIR EL CÓDIGO GENÉTICO

Es importantísimo que entiendas tu propio código genético.

Esta guía te da una fórmula que te permite maximizar tu entrenamiento y nutrición para que consigas tus objetivos. Si no sabes cómo es, o si no sigues tu código, no practicarás los deportes para los cuales estás naturalmente diseñado y no personalizarás tu entrenamiento y nutrición de acuerdo a tus necesidades.

Hay dos corrientes de pensamiento que clasifican a las personas: por tipo de cuerpo y por tipo sanguíneo. Me inclino por la de tipo de cuerpo, pues me parece más válido usar este criterio para hablar y pensar sobre las características físicas que le pertenecen a cada atleta.

ENDOMORFOS: son grandes, voluminosos, fuertes, pero sus niveles de resistencia son muy limitados. Los Strongmen, levantadores de pesas y los jugadores de la línea ofensiva en el fútbol americano tienden a ser endomorfos.

Su pesada estructura ósea está diseñada para la fuerza bruta en periodos cortos de tiempo.

MESOMORFOS: son musculares y explosivos. La mayoría de los corredores y receptores en el fútbol americano son mesomorfos, ya que su constitución muscular de fibras de rápida contracción es ideal para ese tipo de posición durante los juegos. Los velocistas de élite también son mesomorfos.

Los mejores físicoculturistas, como Arnold, y yo, estamos muy cerca de ser mesomorfos puros, con una estructura de hombros anchos y caderas estrechas.

ECTOMORFOS: son delgados y no tienen mucha masa muscular. Poseen fibras musculares de lenta contracción, lo que les da una resistencia increíble. Fíjate en los maratonistas de Kenia o Etiopía y eso es lo más semejante a un ectomorfo puro.

HERENCIA GENÉTICA Y FUNCIONALIDAD

El término “código genético” hace evidente que heredamos ciertas cualidades físicas de nuestros padres y así sucesivamente.

Para saber de donde vinieron mis genes mesomorfos, basta mirar a mis padres. Mi padre medía 1.80 y pesaba 99 kilos, tenía los hombros anchos y un físico muy muscular, sin jamás haber realizado un entrenamiento con pesas.  Mi madre medía 1.83 y pesaba 90 kilos. Es obvio que yo tenía que ser un hombre grande y musculoso.

Si alguna vez has visto fotos de los padres de Arnold Schwarzenegger, verás que eran personas de contextura sólida y atlética. Mientras más lejos vayas en tu árbol genealógico, vas a entender mejor cómo es la consistencia de tus fibras musculares.

Imagínate que yo hubiese querido ser maratonista en vez de físicoculturista. No hay duda de que hubiera tenido que perder mucho peso y entrenar la resistencia en vez de las pesas, pero al final, ¿hubiera sido un buen maratonista? La respuesta es NO.

Mi cuerpo se habría revelado contra eso. No puedes transformar un pura sangre en un alter real. Obviamente somos seres humanos y no caballos. Pero creo que has entendido el punto.

EN LA SIGUIENTE ENTREGA HABLARÉ DEL PELIGRO DE IGNORAR TU CÓDIGO GENÉTICO Y CÓMO APLICAR ESTO AL FÍSICOCULTURISMO…