LA EYACULACIÓN FRECUENTE DISMINUYE EL RIESGO DE CÁNCER DE PRÓSTATA

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Por Thomas Fahey 

La eyaculación frecuente disminuye el riesgo de cáncer de próstata

El cáncer de próstata es el segundo tipo de cáncer más frecuente entre la población masculina de los Estados Unidos (el cáncer de piel es el primero). Los especialistas en cáncer esperan que haya casi 220 mil 800 nuevos casos de cáncer para este año y 27 mil 540 muertes debido a esta enfermedad.

Habrá casi un 14% de hombres que a lo largo de su vida recibirán un diagnóstico de cáncer de próstata. Mientras que el ejercicio regular y una dieta sana reducen la incidencia de la enfermedad, en realidad, hasta ahora los científicos no pueden señalar ningún factor de riesgo modificable.

Un estudio, a cargo de Jennifer Rider de la Universidad de Harvard, encontró que la eyaculación frecuente redujo el riesgo de cáncer de próstata. Los investigadores observaron a casi 32 mil hombres durante 18 años. Casi 4 mil manifestaron cáncer de próstata de los cuales, 384 murieron.

Los hombres que eyacularon 21 veces por mes redujeron el riesgo de la enfermedad en un 20%. Los eyaculadores más frecuentes del estudio eran divorciados y tenían alrededor de 40 años. La mejor manera de evitar el cáncer de próstata es mediante un aumento de la actividad sexual, ya sea en pareja o solo. (Estudio presentado en la Conferencia Anual de la Asociación Americana de Urología, resumen PD6-07)

El entrenamiento crónico de intensidad suprime el deseo sexual 

El entrenamiento de resistencia intenso y de volumen alto disminuye la libido (impulso sexual), después de estudiar a casi 1,400 hombres en una investigación, a cargo de Anthony Hackney de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, hombres activos completaron un cuestionario para describir el tipo, la intensidad y el volumen del entrenamiento además del rendimiento y el deseo sexual. 

Los corredores fueron los que tuvieron el impulso sexual más bajo en comparación con los ciclistas, nadadores, caminadores y levantadores de pesas. El bajo deseo sexual también se vinculó al entrenamiento durante más de 10 horas por semana o más sesiones por semana, a la participación frecuente en competencias, a correr seis o más maratones y al entrenamiento constante durante 10 años o más. El estudio mostró que fueron los corredores de resistencia los que manifestaron supresión de la libido. (Medicine and Science in Sport and Exercise, publicado en línea).